El Valle Salado ultima el itinerario 'green' que permitirá caminar bajo sus eras

Las eras conocidas como 'Las Altas' rematan el segundo tramo del itinerario ecológico en forma de mirador./RAFA GUTIÉRREZ
Las eras conocidas como 'Las Altas' rematan el segundo tramo del itinerario ecológico en forma de mirador. / RAFA GUTIÉRREZ

En 2018 se inauguró el primer tramo de este recorrido, que muestra la riqueza ecológica y aspira a aumentar el atractivo turístico de las salinas. En total serán 1,3 kilómetros

María Rego
MARÍA REGO

El Valle Salado ha sido modelado durante siete milenios por el ser humano y la naturaleza. La intervención del hombre a lo largo de la historia, la arquitectura y la producción ya se narraba en el recorrido clásico que ofrece este rincón de postal al visitante, pero faltaba por contar su enorme valor ecológico. Hasta hace un par de años. El foco giró entonces hacia la flora y la fauna como argumento de un nuevo itinerario 'green' cuya obra se encuentra ahora a punto de finalizar. Sólo faltan «pequeños remates» para completar una ruta de 1,3 kilómetros que en la primavera de 2018 ya inauguró su primer tramo, un aperitivo de la otra versión de las salinas donde se podrá caminar junto al río Muera y pasar bajo las eras.

La actuación que ha absorbido 450.000 euros de inversión del Gobierno vasco –en un trabajo mano a mano con la Fundación Valle Salado– arrancó sobre el terreno en 2017 con tres fases y quince áreas a intervenir por delante. «Es un proyecto muy interesante que pone en valor un lugar de importancia histórica pero también cultural y turística», ha explicado este lunes el consejero de Medio Ambiente, Planificación y Vivienda, Iñaki Arriola, desde el nuevo mirador que corona la salinas desde las eras conocidas como 'Las Altas'. Allí termina el segundo tramo de la obra que ha alumbrado el itinerario ecológico y que arranca en el centro de visitantes. El camino toma la antigua senda del convento de San Juan de Acre y pasa al lado del spa salino para cruzar después el río Viloria por el puente de La Cadena, junto al acueducto que lleva su nombre, y ascender entre pozos a una de las zonas de producción que se hallan a mayor altura.

«El proyecto pone en valor un lugar de importancia histórica pero también cultural y turística» iñaki arriola, consejero de medio ambiente

Desde ese punto, y a lo largo de un recorrido donde el agua casi salpica al turista, se observa «otra perspectiva» del Valle Salado. «Va a dar una nueva experiencia. Ayudará a aumentar el número de visitas y a que sean mejores y más completas», ha confiado el diputado general de Álava, Ramiro González, consciente del 'tirón' que las propuestas relacionadas con el medio ambiente tienen entre los viajeros a lo largo y ancho del planeta. De hecho, la ruta que estará lista en breve se pensó también como una forma de diversificar la oferta de paseos por las salinas, que en 2018 atrajeron a casi 90.000 personas que confirman a este rincón como uno de los motores turísticos del territorio.

Misma estética

Quienes se han acercado hasta allí en los últimos meses ya han disfrutado de algunas novedades entre las eras, como el enclave botánico o el reacondicionado manantial de Santa Engracia con una estructura de madera como la que tenía en su origen. Este material se ha utilizado también en el itinerario 'green' para mantener la estética de las salinas y, además, se han seguido «los criterios del servicio de Patrimonio», ha detallado Andoni Erkiaga, director-gerente de la Fundación Valle Salado.

«Da una nueva experiencia. Ayudará a aumentar las visitas y a que sean mejores y más completas» ramiro gonzález, diputado general

Bajo esa lupa, en la fase recién rematada, se han adecuado antiguas sendas salineras y se han creado nuevos caminos, se han recuperado muros y se han arreglado un par de almacenes para la sal y hasta 14 pozos. «Es un hito», ha resumido Erkiaga pendiente de que se dé forma al «relato de lo que se ve en este itinerario para contárselo al visitante» de un espacio que en 2018 fue coronado por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). El proyecto se unirá a la red vasca de equipamientos de educación medioambiental.