¿Saben aquel que diu?

Un hombre pasa por delante de una oficina de Lanbide./Blanca Castillo
Un hombre pasa por delante de una oficina de Lanbide. / Blanca Castillo
Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Las generaciones previas a los 'millennials' recordarán al humorista Eugenio. Gafas en tono ámbar, pelo abundante, voz grave, discurso lento, cigarrillo permanente en la mano, sentado sobre un taburete a distancia de brazo de un vaso de whisky y con un acento catalán químicamente puro. El que comenzaba sus chistes mediante el latiguillo «¿saben aquel que diu…?». Pues los casos que ha instruido la Policía Local en la última década le hubieran abastecido, de no abandonar prematuramente esta vida, de un arsenal de gracietas a las que sacarles punta desde ese rostro hierático que apenas arqueaba las cejas. Tal vez empezaría con el del ladrón sorprendido en plena jornada laboral que se tragó un collar como amigo de lo ajeno que era. Sí, terminó por cagarlo (o cagarla) y sin necesidad de recurrir a la colonoscopia. Las tuberías corporales obraron.

Quizá recurriese Eugenio para continuar el espectáculo con la 'anécdota' protagonizada por una banda de pakistaníes que sustrajo dinero de Lanbide por valor de 470.000 euros. Una minucia, ya saben, el equivalente a 78 millones de pesetas anteriores a la moneda europea. El salero viene a la hora de calibrar la pasta recuperada. Unos quinientos pavos, lo justo para abonar la última cena de Cristo y sus apóstoles si hubieran mostrado morro fino. Antes de concluir su actuación, el monarca absoluto del 'saben aquel que diu' aludiría a la banda cleptómana que viajaba en líneas aéreas regulares y se movía por Vitoria en taxi -qué menos-, a los ladrones de cobre capaces de someter al reino de las tinieblas a zonas pobladas, a los 'majetes' que limpiaron la caja registradora de los cines Yelmo en El Boulevard y a la cuadrilla -llamémosle así por respeto a la tierra- que horadó el techo del centro comercial Gorbeia para arramblar con los remanentes de quince tiendas. Conviene acabar cualquier representación ante el público con algo sustancioso. ¿Saben aquel que diu que intentaron llevarse por las bravas el sagrado pilón al que los locales solían tirar a los forasteros en fiestas?

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