La reforma de San Ignacio finaliza tras acumular tres meses de retraso por varios contratiempos

Está previsto que la reforma de la calle San Ignacio termine la próxima semana./E. C.
Está previsto que la reforma de la calle San Ignacio termine la próxima semana. / E. C.

Está previsto que las obras concluyan la próxima semana, a la espera de realizar «pequeños remates»

NURIA NUÑO

Parece que, por fin, los vecinos de San Ignacio de Loyola podrán disfrutar de su nueva calle. Según ha informado este viernes el Ayuntamiento de Vitoria, las obras de reforma de esta vía «están a punto de terminar». De hecho, está previsto que tanto las máquinas como los operarios abandonen la «próxima semana» esta arteria; objeto durante muchísimos años de las reclamaciones vecinales. «Los trabajos se encuentran prácticamente finalizados, aunque todavía quedan pequeños remates en el extremo más cercano al parque del Norte», apuntan desde el Consistorio.

El fin de estos trabajos se producirá tras acumular tres meses de retraso sobre la fecha inicialmente prevista. Durante los últimos meses, el Gabinete Urtaran ha concedido a la empresa encargada de la reforma, Yarritu, nuevos plazos. En verano, la firma alertó al Ayuntamiento de que se había enfrentado a diversos contratiempos durante la ejecución del proyecto, como el hallazgo de roca en el subsuelo, que le impedían acabar a tiempo.

La remodelación de la calle San Ignacio, que comunica Portal de Arriaga con la plaza de Bilbao, fue una de las primeras que el Gobierno PNV-PSE puso en marcha nada más aprobar el presupuesto municipal del año pasado a través de una polémica cuestión de confianza. El proyecto serviría tanto para modernizar el aspecto de la arteria como para sustituir y mejorar las canalizaciones subterráneas, una cuestión que se llevaría más de la mitad del presupuesto.

La principal novedad del nuevo diseño, tal y como avanzó en su día el concejal jeltzale Iñaki Prusilla, sería la ampliación de las aceras, que llegarían a los 4 metros –antes tenían 2,5–, así como la creación de un bidegorri. Además, se mantendrían los dos carriles de circulación, lo que obligaría a eliminar setenta aparcamientos, entre otras actuaciones.

La Junta de Gobierno Local aprobó hace un año la adjudicación de las obras a la empresa Yarritu por 1,4 millones de euros, con el IVA incluido. La constructora se comprometió a ejecutar la reforma en 9 meses. Las máquinas llegaron a la calle a principios de diciembre de 2017 y el Ayuntamiento fijó una fecha concreta de finalización de los trabajos: el 11 de septiembre de 2018.

Se han ampliado las aceras de la calle San Ignacio para mejorar el tránsito de peatones y se han mantenido los dos carriles de circulación. / E. C.

Los vecinos de la zona, sin embargo, no tardaron mucho en comprobar que las obras no avanzaban al ritmo adecuado, algo que terminó por confirmar la propia empresa a finales del pasado mes de agosto. Con demasiado tajo pendiente y a pocos días de cumplirse la fecha límite, la adjudicataria solicitó al Ayuntamiento una ampliación de plazo alegando en su descargo cuatro circunstancias que habían «dificultado» la ejecución de la reforma: las condiciones meteorológicas «adversas»; la «aparición de roca» al excavar las zanjas para el saneamiento; la «cantidad de servicios existentes» en dicho subsuelo –los operarios llegaron a excavar «a mano», según la empresa–; y el mantenimiento del tráfico «en todo momento» mientras se ejecutaban los trabajos, entre otras razones porque en San Ignacio hay una parada de la línea 4 de Tuvisa.

Tras analizar jurídicamente el caso y lograr el visto bueno de la jefatura de Espacio Público, el Gabinete Urtaran aprobó a mediados de octubre un nuevo plazo de ejecución de obras que finalizaba el pasado 31 de octubre, tal y como había planteado la adjudicataria. Tras resultar del todo imposible que la reforma concluyera para esa fecha, los plazos se volvieron a alargar hasta este diciembre. Finalmente, y si no surgen nuevos contratiempos, parece que los trabajos de remodelación de esta vía se darán por finiquitados la próxima semana; tres meses después de la fecha fijada establecida.

Esta intervención ha permitido ampliar las aceras para mejorar el tránsito peatonal por la zona; se ha incluido un bidegorri -que aún no se pintado- y se minimizará la congestión de tráfico en horas punta. «La calle San Ignacio es ahora más agradable, más cómoda. Y, en definitiva, mejor. Además, hemos aprovechado la intervención para resolver los problemas de tráfico que solía sufrir en hora punta esta zona de Vitoria-Gasteiz. Cumplimos, de la misma forma, con una demanda vecinal», ha explicado el concejal de Medio Ambiente y Espacio Público, Iñaki Prusilla.

 

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