La reforma de San Ignacio se alargará hasta el día 31, un mes y medio más de lo previsto

Aspecto que ofrecían ayer las obras de la calle San Ignacio, que empezaron a finales de 2017. /Igor Aizpuru
Aspecto que ofrecían ayer las obras de la calle San Ignacio, que empezaron a finales de 2017. / Igor Aizpuru

Urtaran concede una prórroga a la empresa, que se ha enfrentado a imprevistos como el hallazgo de roca en el subsuelo de la calle

Iosu Cueto
IOSU CUETO

Los vecinos de San Ignacio de Loyola deberán realizar una nueva demostración de paciencia para disfrutar de su nueva calle. Serán 20 días más, hasta fin de mes, y tanto las máquinas como los operarios habrán abandonado la arteria para hacer justicia a tantos años de reclamaciones vecinales. Este es, según ha podido saber EL CORREO, el nuevo plazo que el Gabinete Urtaran concederá a la empresa encargada de la reforma, Yarritu, que este verano alertó al Ayuntamiento de que se había enfrentado a diversos contratiempos durante la ejecución del proyecto, como el hallazgo de roca en el subsuelo, que le impedían acabar a tiempo. Así pues, la nueva fecha marcada en rojo en el calendario del Departamento de Espacio Público será el 31 de octubre. Si la firma cumple, habrá terminado 50 días después de lo previsto.

La remodelación de la calle San Ignacio, que comunica Portal de Arriaga con la plaza de Bilbao, fue una de las primeras que el Gobierno PNV-PSE puso en marcha nada más aprobar el presupuesto municipal del año pasado a través de una polémica cuestión de confianza. El proyecto serviría tanto para modernizar el aspecto de la arteria como para sustituir y mejorar las canalizaciones subterráneas, una cuestión que se llevaría más de la mitad del presupuesto.

La principal novedad del nuevo diseño, tal y como avanzó el concejal jeltzale Iñaki Prusilla, sería la ampliación de las aceras, que llegarían a los 4 metros -antes tenían 2,5-, así como la creación de un bidegorri. Además, se mantendrían los dos carriles de circulación, lo que obligaría a eliminar setenta aparcamientos.

La Junta de Gobierno Local aprobó hace un año la adjudicación de las obras a la empresa Yarritu por 1,4 millones de euros, con el IVA incluido. La constructora se comprometió a ejecutar la reforma en 9 meses. Las máquinas llegaron a la calle a principios de diciembre y el Ayuntamiento fijó una fecha concreta de finalización de los trabajos: el 11 de septiembre de 2018.

Excavación «a mano»

Los vecinos no tardaron mucho en comprobar que las obras no avanzaban al ritmo adecuado, algo que terminó por confirmar la propia empresa a finales de agosto. Con demasiado tajo pendiente y a pocos días de cumplirse la fecha límite, la adjudicataria solicitó al Ayuntamiento una ampliación de plazo alegando en su descargo cuatro circunstancias que habían «dificultado» la ejecución de la reforma: las condiciones meteorológicas «adversas»; la «aparición de roca» al excavar las zanjas para el saneamiento; la «cantidad de servicios existentes» en dicho subsuelo -los operarios llegaron a excavar «a mano», según la empresa-; y el mantenimiento del tráfico «en todo momento» mientras se ejecutaban los trabajos, entre otras razones porque en San Ignacio hay una parada de la línea 4 de Tuvisa.

Tras analizar jurídicamente el caso y lograr el visto bueno de la jefatura de Espacio Público, el Gabinete Urtaran aprobará el lunes un nuevo plazo de ejecución de obras que finalizará el 31 de octubre, tal y como había planteado la adjudicataria.

 

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