«Si queremos que Vitoria esté en la cima, creemos un polo de robótica»

Víctor Mayoral, con una de sus creaciones, en las instalaciones que la multinacional Acutronic Robotics posee en Oreitiasolo./Rafa Gutiérrez
Víctor Mayoral, con una de sus creaciones, en las instalaciones que la multinacional Acutronic Robotics posee en Oreitiasolo. / Rafa Gutiérrez

Sostiene que la ciudad es un foco de atracción de talento y «excepcional» a la hora de retenerlo y sitúa a Euskadi como «el mejor lugar donde innovar»

María Rego
MARÍA REGO

Hace más de dos años que Víctor Mayoral (Vitoria, 1989) 'juega' en la élite de la robótica y apenas cinco que fundó junto a su hermano y el apoyo económico de su padre la 'startup' que le permitió entrar en esta particular liga de las estrellas de la tecnología 4.0 al integrar esa firma en la multinacional Acutronic Robotics. La empresa donde hoy ejerce como CEO tiene sede en Suiza, pero la joven plantilla que lidera este ingeniero en Telecomunicaciones e Informática -la edad media del personal es 29 años- se concentra en la capital alavesa.

- Cumple 30 años en junio, ¿cómo se imaginaba con 20 a esta edad?

- Buf, no veía todo lo que iba a pasar. Es una pregunta que me formulaban mis amigos entonces y recuerdo que yo decía que me veía viajando, creciendo como profesional, montando mi propia empresa, vendiéndola y luego dejando de trabajar. Me respondieron que estaba loco, pero hace poco menos de cinco años estábamos vendiendo la empresa.

- Pertenece al club de los 'millennials', ¿cómo los define?

- Es una generación que ha viajado mucho, que ve las cosas con un matiz tecnológico y que se siente nativa en el trabajo con ordenadores.

- ¿A qué ha renunciado para destacar entre gente tan preparada?

- Sobre todo a vida social. Con 18 años me fui a Madrid y empecé dos ingenierías al mismo tiempo, estudiaba por las mañanas y por las tardes, y recuerdo esa época como de mucho esfuerzo académico, llegué a odiar los exámenes. No recomendaría a nadie lo que hice yo.

- ¿Qué aconseja?

- Salir al extranjero y coger experiencia profesional. Abrirse de miras es imprescindible para ser versátil, creativo, y pensar y hacer las cosas de forma diferente.

- ¿Y eso no se puede hacer aquí?

- En Vitoria tenemos multiculturalidad y diversidad pero no toda la que hay fuera. Irse al extranjero, además, ayuda a saber reconocer lo que tenemos aquí.

- ¿Por qué apostaron por impulsar su proyecto desde Vitoria?

- La razón principal fue familiar. Dejé mi carrera académica, mi doctorado y mi trabajo en California para empujar desde aquí con mi padre y mi hermano. Luego tuve que encontrar otras razones y vi que emprender es una tarea tremendamente exigente en la que no puedes ser el mejor si no estás rodeado de un ecosistema que te haga sentir cómodo, y eso lo daba Vitoria.

Tranquila y verde

- ¿Con qué ciudad se reencontró?

- Vitoria me transmite sobre todo tranquilidad, y es algo que tenemos que preservar, pero me encantaría que la industria se involucrara un poco más en el ámbito urbano.

- ¿Y en captar talento?

- Es una ciudad muy especial para atraer talento y excepcional en saber retenerlo.

- ...

- Vitoria, como muy pocas capitales en el mundo, tiene muchos espacios verdes y muchísimas infraestructuras públicas. Y no es algo que diga yo, son palabras de compañeros y compañeras que han venido de fuera. Risto llegó de Macedonia y justo hoy me decía que Vitoria es la ciudad más maravillosa que ha conocido porque te permite hacer todo, aunque entendía que para un chaval de 24 años puede resultar muy aburrida.

Las frases

Consejo
«Para emprender no hace falta mucho dinero, sino rodearse de gente mejor que tú en diferentes áreas»
Relación empresa-estudiantes
«La formación dual permite hacer contratos con sueldos que rozan lo indigno»
Mujeres en la industria
«Las chicas de 8 a 12 años ya tienen unas afinidades pero las cambian, sobre todo, por el empuje social»

- ¿Opina lo mismo?

- Creo que hay cosas que mejorar, claramente en innovación aplicada a áreas como la educación. Lo que ha ocurrido en Egibide es fantástico, pero los centros deberían acercarse más a las empresas, que son la punta de lanza y tienen el conocimiento.

- ¿La solución es la formación dual?

- A nosotras no nos interesa, somos críticos con ese modelo porque es una forma de que las empresas hagan contratos con sueldos que rozan lo indigno. Tiene que haber unas mínimas condiciones para tener un mínimo de talento.

- ¿Qué necesita un emprendedor?

- Sobre todo compañeros y compañeras, nadie saca en solitario un proyecto con ciertas magnitudes. Nuestra propia historia prueba que no hace falta mucho dinero, sino gente que sabe y que es mejor que tú en diferentes sectores.

- ¿Alguien les intentó quitar la idea de fundar su empresa con 20 años?

- Muchísimas personas. Nos llegaron a decir que éramos unos críos que no sabíamos nada, que estábamos haciendo ventiladores pequeñitos e incluso que nunca íbamos a conseguir apoyo financiero... y años después llegó Sony y desembolsó una cantidad tremenda.

- ¿Costó lograr inversores?

- Sí, sobre todo a nivel privado porque las instituciones siempre nos abrieron las puertas y fueron un apoyo sólido y constante, y lo siguen siendo. El País Vasco es el mejor lugar donde innovar, tanto en Álava como en Bizkaia y Gipuzkoa hay varias aceleradoras que están haciendo proyectos fantásticos.

Juventud

- ¿La edad fue un 'handicap'?

- El principal factor era que no entendían lo que tratábamos de hacer porque hace cinco años la robótica sonaba a humanoides que salían en las películas, pero nuestra edad también fue fundamental. Es difícil que confíen en ti cuando eres joven.

- ¿Los proyectos innovadores deben concentrarse en los parques tecnológicos o conviene acercarlos al corazón de la ciudad?

- Lo más importante es preguntar al equipo dónde quiere estar. Nosotros, por la magnitud que estamos alcanzando, creemos que es un buen momento para plantearnos esta cuestión y estamos también manteniendo conversaciones sobre si tendría sentido o no crear un polo de robótica en Vitoria.

- ¿Y lo tendría?

- Lo creemos con contundencia, sobre todo, si queremos que Vitoria esté en la cima. Hay infinidad de ingenieros y profesionales vitorianos aquí y en el extranjero encantados de volver a su ciudad si se pusieran las infraestructuras y el escenario correspondiente, pero debe haber un movimiento desde las instituciones. No puede ser que el año pasado invirtieran 400.000 euros en un sector muy puntual como los videojuegos, que apenas genera beneficios, y no destinaran nada a robótica cuando sólo nuestra empresa ha atraído 8 millones a la ciudad.

- ¿Ese polo podría ocupar el espacio que liberará el soterramiento?

- Yo no lo pondría en el centro de la ciudad sino que dejaría que Vitoria siguiera siendo ese lugar tranquilo, cómodo y agradable.

- Utiliza un lenguaje no sexista, habla de «nosotras», en un sector aún muy masculinizado.

- En nuestro equipo de 25 personas hay 5 mujeres, un ratio más elevado que el de muchas empresas tecnológicas. Yo, que he trabajado fuera, he visto cómo los espacios mixtos y diversos dan un empuje a la productividad.

- Trabajan en un programa de becas para mujeres, ¿cuándo será una realidad?

- Llevamos en ello mucho tiempo y hemos obtenido información de iniciativas existentes a las que estamos pensando adherirnos. También queremos ir a escuelas a dar charlas a chicas de 8 a 12 años, que es cuando vosotras tenéis unas afinidades y las cambiáis, sobre todo, por el empuje social.

«Las medidas contra el diésel están justificadas y la industria debe reaccionar»

Hace ya una década que el tranvía circula por las calles de Vitoria pero Víctor Mayoral aún recuerda «cuando la gente se echaba las manos a la cabeza» por la entrada de los convoyes en el 'corazón' de la ciudad. El actual CEO de Acutronic Robotics apuesta por el transporte público y fórmulas 100% 'green' como desplazarse a pie. «No me gusta conducir. Me saqué el carné al volver de California y cuando me compré coche pedí que fuera un tanque, lo que más me preocupaba era la seguridad», recuerda.

- ¿Cómo se mueve por Vitoria?

- En el ámbito profesional normalmente en coche, pero en el personal lo evito y uso muchísimo el tranvía aunque siempre que puedo voy a pie porque estamos en una de esas ciudades donde puedes ir andando de punta a punta.

- ¿Qué tipo de coche tiene?

- Diésel, lo compré hace dos años.

- Es un modelo que se encuentra en el punto de mira del Gobierno español y de otros países. ¿Comparte su postura?

- Las administraciones no son culpables en este tema. Es una decisión racional y claramente justificada por las emisiones de estos vehículos y hay que tomar las riendas, pero creemos que quien debe reaccionar es, sobre todo, la industria.

- El gran motor de Álava es, precisamente, una empresa automovilística, Mercedes, que ha empezado 2019 con una reducción de producción al caer las ventas por la 'crisis del diésel'. ¿Por dónde debería pasar el futuro de la multinacional?

- Nuestra respuesta, una vez más, es que debe reaccionar e invertir en innovación porque el proceso de producción en Vitoria se puede modernizar, emplear nuevas técnicas y generar muchísimo más valor.

-¿Debe apostar el sector por los modelos eléctricos?

- Son el futuro más allá de posiciones políticas y del lobby que hacen muchas empresas.

- ¿Veremos pronto circular automóviles autónomos por nuestras carreteras?

- No esperamos que a nivel masificado ocurra nada antes de cinco años pero es algo que está ahí. Hay un poco de psicosis y muchas voces públicas con una opinión muy positiva o muy crítica sin conocimiento de causa. Se trata de una tecnología que tiene mucho que aportar, por ejemplo, a las personas con problemas de movilidad, invidentes o a la tercera edad, para que puedan desplazarse de una forma muy eficiente.

- También hay críticas hacia la robótica al entender que las máquinas sustituyen a las personas en diferentes puestos de trabajo.

- No es cierto. Los países que invierten en robótica como Corea del Sur, Dinamarca o Alemania tienen las mayores tasas de empleo. Muchas empresas locales deberían apostar por la robótica porque hay una relación entre ella y la productividad.