Los psiquiatras ven lúcido a Daniel, acusado de matar a la pequeña Alicia

El procesado conversa con su letrado antes del inicio de una sesión del juicio. /Blanca Castillo
El procesado conversa con su letrado antes del inicio de una sesión del juicio. / Blanca Castillo

Los profesionales que le trataron descartan una esquizofrenia paranoide en el asesino de la pequeña Alicia. Creen que era consciente de sus actos

David González
DAVID GONZÁLEZ

La primera tanda de peritos forenses y psiquatras dejó en muy mal lugar a Daniel M., acusado de matar en Vitoria a la pequeña Alicia, de sólo 17 meses, y de intentarlo con su madre, una joven domiciliada en Burgos llamada Gabriela. Este martes, en la sexta jornada del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Álava, casi una decena de expertos coincidió en descartar que padezca una esquizofrenia paranoica no diagnosticada, como asegura la defensa para tratar de evitar la prisión y lograr una pena de internamiento psiquiátrico.

Los más rotundos fueron los miembros de la Unidad de Valoración Forense Integral, convocados a petición del juzgado. En una declaración conjunta, cinco ponentes diseccionaron al encausado durante casi hora y media. Su testimonio puede sintetizarse en tres frases. «Sabe lo que hace, conoce lo que hace y quiere hacer lo que hace».

Las frases

Perito forense - Unidad de Valoración Forense
«Un brote psicótico dura días como mínimo, no aparece y desaparece como el Guadiana»
Psiquiatra consultor - Cárceles de Dueñas y Valladolid
«He apreciado en el acusado un cuadro de ansiedad por la cercanía del juicio»

Es decir, que aquella madrugada del 25 de enero de 2016 cuando se produjo el terrible ataque, fue consciente de sus actos. A su entender no pudo sufrir ningún brote psicótico, como se ha sugerido en algunas sesiones, debido a que estos «duran días como mínimo, no aparecen y desaparecen como el Guadiana». La esquizofrenia, aclararon, es una enfermedad «crónica» con episodios intermitentes mantenidos en el tiempo. Daniel carece de historial médico por esta causa. Sólo fue «dos o tres veces» a un psiquiatra por «una ruptura sentimental», se supo ayer.

La semana pasada, en su declaración a la sala, Daniel alegó que vio al «diablo» en la madre de Alicia, «a la semilla del mal» en la bebé y que las atacó para evitar «el fin del mundo». Segundos después del crimen, nada dijo de estas supuestas alucinaciones a los dos ertzainas que le prendieron. «Las he matado a las dos, a la madre y a la hija», les soltó erróneamente, según aportaron ambos la semana pasada. Ese detalle chirría con este tipo de enfermedad, explicaron los expertos, en alusión a la rapidez con que habría pasado de un estado de delirio a otro de lucidez.

«Psicosis cannábica»

En cambio, sí podría tener «tendencia a llamar la atención», pero en ningún caso aquella jornada tuvo sus facultades «anuladas» o «afectadas», apostillaron en una larga testifical en la que hasta mantuvieron un tenso careo con el letrado de la defensa, quien ayer introdujo un matiz en su estrategia. Habló de posible «psicosis cannábica». Su cliente se fumó aquella noche un porro de marihuana y se tomó una cerveza. Facultativos del Instituto Nacional de Toxicología podrán aportar hoy algo de luz a esta hipótesis de nuevo cuño. También se espera el signo del análisis de dos peritos contratados por la defensa.

Pero no adelantemos acontecimientos. Porque en la mañana de ese martes también pasaron por la segunda planta del Palacio de Justicia otros expertos en el raciocinio humano. El psiquiatra consultor de las cárceles de Dueñas y de Valladolid, donde el acusado ha pasado varios meses de este periodo de prisión preventiva, se movió en la misma línea. «No he apreciado que tenga esquizofrenia paranoide», afirmó.

Trastorno de personalidad

Este experto médico ha tratado al acusado desde el 2 de marzo de 2016, un mes y varios días después del crimen en la calle Libertad de Vitoria. En esas revisiones sí detectó un posible cuadro «de ansiedad» en este profesor de saxofón y exmiembro de la banda municipal oriundo de Sevilla. Ese estado respondería a la «cercanía del juicio, los cambios de módulos, los otros internos». Daniel M. se enfrenta a una petición de prisión permanente revisable, que supondría de 25 a 35 años entre rejas. Es la primera vez que se solicita esta pena en un juzgado vasco. En el resto de España ya hay dos condenas con este formato bajo debate.

En sus charlas, según el médico, este profesor de saxofón y exmiembro de la banda municipal de Vitoria nada le comentó de que viera al «diablo» en la madre o a la «semilla del mal» en la pequeña. Tampoco «el fin del mundo». Los fármacos que se le han administrado en prisión han sido por «ansiedad» y no por «brotes psicóticos». Para la defensa, eso sí, este testimonio carece de validez porque cuando le trató por primera vez ya no había síntomas del «brote agudo psicótico» que padeció el 25 de enero de 2016 al haber transcurrido más de un mes.

Un especialista del hospital Santiago apuntó, en su intervención, a un posible trastorno de personalidad del procesado. Esta mañana, nuevos expertos darán sus puntos de vista en este complejo juicio.

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