El clamor del 3 de marzo se mantiene intacto

El barrio de Zaramaga ha vuelto a recordar, 43 años después, a los cinco obreros asesinados./BLANCA CASTILLO
El barrio de Zaramaga ha vuelto a recordar, 43 años después, a los cinco obreros asesinados. / BLANCA CASTILLO

43 años después de los asesinatos de cinco trabajadores, una multitud pide «justicia» y un cambio hacia un mundo más solidario

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

«No olvidamos». Han pasado 43 años, pero en la memoria de Vitoria los asesinatos de Pedro María Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda por los disparos de la Policía Armada durante una asamblea de trabajadores que se celebraba en la iglesia de San Francisco de Asís siguen intactos. Cada 3 de marzo, los vitorianos salen a la calle para recordar y para denunciar la masacre. Este domingo no fue una excepción. Una multitudinaria manifestación recorrió las calles de la capital, desde el lugar donde se produjeron los hechos, en Zaramaga, hasta la plaza de Los Fueros.

Con las habituales imágenes de los fallecidos, cada uno con su clavel rojo, en cabeza, delante de la pancarta en la que se leía el lema escogido para esta ocasión 'Construyendo el futuro, confluir, luchar, avanzar', arrancó la marcha a las seis de la tarde. Hubo sitio para todos, para los familiares de las víctimas, para el colectivo feminista, para los pensionistas, para Amnistía Internacional... Pero todos marchaban unidos por el mismo recuerdo y las mismas reivindicaciones. Por un lado, «justicia social» y, por otro, reclamando un cambio de modelo social.

La multitud, en la que había desde niños con sus padres hasta personas bien entradas en años, desfiló de una forma silenciosa en algunos momentos y recordando sus peticiones en otros. Aunque 'Tres de marzo, nosotros no olvidamos' fue una de las frases más repetidas, como el año pasado, cuando el protagonismo lo acapararon los colectivos de mujeres de la ciudad. También sonó con mucha fuerza 'el pueblo no va a perdonar'. Fue un clamor en el arranque, durante la marcha y en el cierre de Los Fueros.

El acto central, convocado por los sindicatos ELA, LAB, ESK y Steilas, arrancó con un homenaje a los cinco trabajadores asesinados ,celebrado en el monolito situado junto a la iglesia de San Francisco. Allí, Nerea Martínez y Eva Barroso ejercieron de portavoces de la Asociación de Víctimas del Tres de Marzo. Allí, junto a la escultura, recordaron que «43 años después la impunidad continúa», que aún no se ha hecho justicia. Pero también resaltaron que «sigue la lucha por mantener viva la denuncia». E hicieron extensiva a los vitorianos que no cesan en el empeño «cada pequeña victoria que conseguimos», como haber logrado que el pleno municipal aprobara la declaración de Rodolfo Martín Villa, exministro de Relaciones Sindicales en el momento de los sucesos, persona 'non grata' en Vitoria.

A pesar de los reveses, agotada la vía judicial, incluido el recurso ante el Tribunal Constitucional, la asociación presentará una denuncia ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Apoyo a la huelga feminista

Además de recordar, Martínez y Barroso resaltaron la importancia de «seguir con la reivindicación de los valores sociales» como son «la Justicia Social, los derechos y libertades, y la dignidad de todas las personas». Antes de participar en la ofrenda floral de los convocantes aún tuvieron tiempo de animar a participar en la huelga feminista del próximo 8 de marzo, también como «memoria de aquellas mujeres que se movilizaron» tras la tragedia de 1976, en la que, además de los muertos hubo un centenar de heridos, y como, también se rememora cada año, dos fallecidos más en Basauri y Tarragona, Vicente Antón y Juan Gabriel Rodrigo, víctimas de la represión en las manifestaciones de repulsa por lo sucedido en Vitoria.

Después, en la lectura del manifiesto final, que fue sido compartida por distintos colectivos, se reclamó «un cambio de modelo» y «construir otras salidas por un mundo en el que la justicia social, la solidaridad y la igualdad se conviertan en una realidad concreta». El desafío, añadieron es «construir una ciudad igual en derechos para todas las personas».

Ofrendas florales

Los nombres de Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Perea vuelven a tomar este domingo un protagonismo especial. Hace 43 años fueron asesinados por los disparos de la Policía Armada durante una asamblea de trabajadores que se celebraba en la iglesia de San Francisco de Asís. En esta jornada, como cada 3 de marzo, el monolito en su memoria que se alza en el barrio de Zaramaga ha vuelto a ser el escenario de los primeros actos conmemorativos, con las ofrendas florales de los partidos políticos.

El PSE ha sido el primero en rendir tributo a las víctimas, un homenaje que la secretaria general del partido y diputada foral, Cristina González, ha hecho extensivo a «todo el movimiento obrero que en aquel momento defendía unos derechos laborales que en aquella época no había». Acompañada por la directora de Turismo del Gobierno vasco y candidata a la Alcaldía de Vitoria, Maider Etxebarria, y la consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José, ha depositado en el monolito un ramo de rosas rojas y ha insistido durante el acto en que «no se puede bajar la guardia» respecto a los derechos de los trabajadores. En este sentido, ha apelado a la mejora de las condiciones laborales tras los recortes producidos durante la crisis

Unos minutos después ha sido el turno de CC OO. El sindicato, encabezado por su secretaria general, Loli García, ha comenzado el homenaje con un respetuoso silencio junto al monumento para cantar después la Internacional. Pasado el mediodía han llegado representantes del PNV a las inmediaciones de la iglesia de San Francisco. Entre ellos se encontraba el presidente de la formación en Álava, José Antonio Suso, quien antes de depositar las flores se ha dirigido junto al diputado general, Ramiro González, y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, a saludar al portavoz de la Asociación de Víctimas del Tres de Marzo, Andoni Txasko.

Suso ha reivindicado en su intervención «justicia» y ha pedido a las autoridades judiciales que determinen quiénes fueron los responsables de la masacre «porque las familias aún no saben quién dio las órdenes» y de aquella decisión han pasado ya 43 años. En la misma línea también ha reclamado la «reparación» de la memoria de los fallecidos para que sean reconocidos como «víctimas», en este caso, de abusos policiales.