En Zabalgana
Piden 2 años de inhabilitación a 2 policías locales de Vitoria por «romper la nariz» a un menorEl chico, de 16 años, huyó en patinete tras cruzar mal un paso de cebra. Sufrió la lesión en su arresto, que él achaca a «puñetazos» y los policías, a un golpe fortuito contra el suelo
Un puñetazo «producto de la rabia» o un golpe fortuito contra el suelo durante su reducción. Estas versiones opuestas sobrevolaron ayer sobre la Audiencia Provincial ... de Álava, donde durante seis horas y media se intentó dilucidar qué ocurrió la tarde del 6 de marzo de 2023 en el barrio de Zabalgana. Dos motoristas de la Policía Local dieron el alto a un desconocido, que se cubría la cabeza con una capucha, tras cruzar mal un paso de cebra. Se desencadenó una persecución de «unos dos kilómetros» y que se alargó por espacio de «ocho minutos» ante decenas de vecinos.
En un momento dado, el conductor a la fuga se internó en una zona ajardinada, donde los uniformados –con las sirenas puestas– lograron cercarle. Y en este punto las versiones difieren. Incluso entre los ocho testigos citados, todos vecinos del barrio.
La víctima, de 16 años en la fecha de los hechos, fue el primero en declarar. Muy afectado admitió su infracción y achacó su conducta irregular a que «tenía muchísimo miedo». El patinete, además, estaba «trucado». Denunció «insultos» de sus perseguidores y que, al verse sitiado, paró y «levanté las manos».
Las claves del caso
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La persecución. El 6 de marzo de 2023, sobre las 16.00 horas, dos motoristas de la Policía Local de Vitoria detectan a un desconocido, con capucha, circulando mal en patinete por Zabalgana. Le persiguen «unos 2 kilómetros» durante «8 minutos».
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El arresto. Los agentes dicen que su produjo tras frenar su avance al tocar su moto contra el patinete a la fuga. El menor, que al verse acorralado paró y levantó las manos en señal de arrepentimiento y sumisión.
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La lesión. El menor sufrió «una fractura de la nariz» en la reducción y lesiones menores como dolor «en un testículo». La víctima lo achaca a «puñetazos» de los uniformados. Los acusados creen que fue fortuito al lanzarle al suelo y reducirle.
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¿A qué se exponen los policías imputados? La Fiscalía les pide un año de prisión (que no cumplirían) y dos de inhabilitación. La acusación particular eleva su petición hasta diez años de inhabilitación. El Ayuntamiento de Vitoria también figura como posible responsable civil subsidiario. Las defensas reclaman la absolución.
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La pena al menor por su infracción. Ya fue condenado en la vía de menores por un delito contra la seguridad vial.
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Siempre según su versión, recibió «puñetazos, rodillazos y codazos» de ambos investigados. «Sin dar ninguna explicación me pusieron fino», atestiguó. Aparte de la «fractura» de nariz, que achacó a esos golpes sin poder precisar cuál, siguió un tratamiento psicológico año y medio. «Tenía miedo a salir a la calle».
Entre los ciudadanos anónimos que siguieron la escena hubo toda clase de recuerdos. Una sí apreció la supuesta violencia policial. Otra le vio levantar los brazos. Alguno habló de que fue interceptado. Un residente compartió «la gran resistencia» del chaval, mientras que el siguiente tampoco observó golpes de ninguno de los implicados.
Los padres del joven, que ya ha alcanzado la mayoría de edad, incidieron en ese presunto daño moral. Su progenitor, además, exigió una orden de alejamiento para los funcionarios puesto que «cuando se han cruzado con él se rieron. Falta pedagogía».
Superado el ecuador de la vista oral le tocó el turno a la perito forense que examinó a la víctima. Achacó el origen de la lesión principal –la fractura que precisó de recolocación de la nariz– a «un golpe (puñetazo) o a una caída». También se proyectó el vídeo grabado por algún vecino y que en su momento se viralizó. En la secuencia se apreciaron pocos detalles –más allá del placaje al chaval– debido a la lejanía desde donde se grabó.
«Un fuerte forcejeo»
Sobre la una del mediodía le al primer imputado. Explicó que «mi compañero le desestabilizó con su moto, (el menor) se bajó y se vino contra mí. Yo le retuve y, por seguridad, le giré. Mi compañero llegó y los tres caímos al suelo». Sobre el césped hubo «un fuerte forcejeo» y sólo cuando le levantaron, ya engrilletado, percibió la sangre en su rostro. «No fui consciente, posiblemente fue al darse contra el suelo». El otro procesado incidió en la falta de colaboración del huido y que desconocían que fuera menor.
Como se encargó de remarcar el fiscal Josu Izaguirre, ambos modificaron sus testimonios respecto a su primera versión. «No sabían si perseguían a un menor o a Bin Laden», ironizó para referirse a «una actuación totalmente desproporcionada» por la que les pidió un año de prisión, que no cumplirían, y dos de inhabilitacion como responsables de «un delito de lesiones».
La acusación particular ve hasta tres cargos que supondrían diez años de inhabilitación y solicita una responsabilidad civil por determinar que, en caso de sentencia condenatoria, debería abonar el Ayuntamiento de Vitoria. Mientras que las defensas solicitaron la absolución.
En último turno de palabra, uno de los policías procesados desveló que el chico «nos los cruzamos un día y nos hizo gestos (despectivos)». La sentencia de los magistrados Jesús Poncela, Ana Zulueta y Silvia Víñez se espera dentro de unas semanas, posiblemente para principios del próximo año 2026.
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