Los peritos que fabricaron Vitoria

Los peritos que fabricaron Vitoria
Arqué

La Escuela de Ingeniería, clave en la industrialización de la ciudad, cumple 60 años

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

«Nuestras primeras pesetas las ganamos haciendo el levantamiento topográfico del circuito de motocross en el Monte de la Tortilla. 5.000 pesetas para toda la clase, ¿te acuerdas?». Pregunta Luis Mari Gándara y asiente con una sonrisa Javier Echevarría, ambos miembros de la primera promoción de la Escuela de Ingeniería de Vitoria. Se cumplen 60 años del acceso a los estudios de aquellos primeros aspirantes a peritos -después ingenieros técnicos- que salieron al mercado laboral unos años después en pleno 'boom' industrial de la provincia. Desde entonces, la escuela ha formado a 5.394 titulados, siempre con un «grado altísimo» de empleabilidad, asegura el director, Xabier Sancho. Esta tarde se realizará un acto conmemorativo, pero antes EL CORREO ha hablado con los protagonistas, que acuden a la cita con recortes de prensa, fotos en blanco y negro y folios repletos de apuntes por si la memoria les juega una mala pasada.

Nada más lejos de la realidad. Los antiguos alumnos son capaces de recitar de carrerilla nombre y apellidos de los catorce titulados de la primera promoción. La Escuela de Peritos Industriales había echado a andar cinco años atrás por un decreto del Ministerio de Trabajo. Los dos primeros cursos se impartieron en el Instituto de Enseñanzas Medias y después pasaron a lo que es hoy el edificio, con su característico acceso, en el campus alavés. «Todo esto estaba en obras y dábamos clase en la caseta de los operarios. Nos calentábamos con una estufa de butano, no veas cómo se condensaban las paredes…», recuerda Echevarría. «De aquellas humedades me vino a mí el reúma», bromea Gándara.

«Un amigo me dijo que Michelin era fenomenal y para allá que me fui, a la sede central en Francia» Luis Mari Gandara

Hasta 1979 la Escuela estuvo adscrita a la Universidad de Valladolid y después pasó a formar parte de la de Bilbao, que se convirtió en la UPV en 1980. Según recogía la prensa entonces, la inauguración fue «memorable para Vitoria» ya que la apertura se había logrado «tras denostados esfuerzos, con una gran ilusión y esperanza de óptimos frutos». Los hubo.. Ya no son peritos industriales ni ingenieros técnicos industriales -como se empezaron a denominar en los 80-. Ahora son graduados en alguna de las cinco ingenierías que ofrecen: Ingeniería Mecánica, en Automoción, Electrónica Industrial y Automática, Química Industrial e Informática de Gestión y Sistemas de Información.

2019. Pioneros. Luis Mari Gándara (a la izquierda) posa junto a Javier Echevarría ante el edificio de sus estudios de juventud, la Escuela de Ingeniería.
2019. Pioneros. Luis Mari Gándara (a la izquierda) posa junto a Javier Echevarría ante el edificio de sus estudios de juventud, la Escuela de Ingeniería. / Igor Martín

El grado de empleabilidad de los que salen es «altísimo», explica el director Sancho. Sin embargo, el número de alumnos que acceden a la Escuela se reduce. Ahora mismo son 850. «A nivel mundial hay un interés decreciente por estudiar ingeniería, mientras aumentan las titulaciones en el ámbito de la salud. Intentamos alimentar esa vocación entre alumnos de Bachillerato», apunta. El próximo curso la escuela estrenará dos grados dobles (Ingeniería Mecánica con Administración y Dirección de Empresas; e Ingeniería Informática de Gestión y Sistemas de Información con ADE) para hacer frente a las nuevas demandas de las empresas.

«Al principio todo esto estaba en obras y dábamos clase en la caseta de los operarios» Javier Echevarría

En aquellos finales de los 50 y principios de los 60 en los que se forjó la juventud de Gándara y Echevarría la ilusión por arrancar una carrera técnica era compartida por todos los chavales -todos varones-, algunos provenientes de la Formación Profesional y otros de Bachillerato. «Yo estaba trabajando en la BH, había oído que abrían la escuela y un antiguo profesor me animó a apuntarme», relata Echevarría. «Siempre me ha gustado la tecnología y la técnica. Había empezado a estudiar ingeniero superior en Bilbao pero me habían suspendido y decidí venirme aquí», añade Gándara. Juntos compartieron muchos momentos, como un viaje a Haro para visitar una fábrica de embotellado. «Comimos ensalada y cordero en Casa Terete», evocan.

Ya titulados, cada uno comenzó su carrera por su lado. «Yo había hecho prácticas en la DKW y en Ajuria y mi primer trabajo fue en una valvulería industrial. Después, un amigo que había estado en Michelin me dijo que aquello era fenomenal y para allá que me fui, a la sede central en Francia, en Clermont-Ferrand», desgrana Gándara, que tuvo que aprender francés «con los obreros, a coscorrones». Ya con experiencia, le trasladaron a Vitoria, donde ejerció durante 31 años.

Echevarría pasó por Esmaltaciones San Ignacio o Areitio hasta que comenzó a dirigir su propio taller mecánico, dedicado a la siderurgia o el sector eólico. Mandrinados De Precisión S.A., ahora desaparecida, se especializó en piezas interiores para molinos de viento. «Hasta los 69 años he trabajado toda mi vida», señala el ingeniero, que ahora luce 78.

En su contexto

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Titulados fueron los que salieron de la primera promoción de la Escuela Técnica de Peritos Industriales en el año 1964. La Escuela nació por un decreto del Ministerio de Trabajo el 16 de julio del año 1959 y aunque la idea original era establecer aquí una Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos finalmente se ubicó en Valencia.
Sede provisional.
Se ubicó en el Instituto de Enseñanzas Medias, la actual Escuela de Artes y Oficios, hasta la construcción en 1961 del edificio actual. Antes de comenzar a dar clase en las instalaciones acabadas los alumnos recibían materia en la caseta de los operarios.
850
Alumnos son con los que cuenta hoy en día la Escuela. Es una cifra que ha descendido en los últimos años por una tendencia mundial, el interés por las ingenierías es cada vez menor y crecen los titulados en el ámbito de la salud.
Dos nuevos dobles grados.
El próximo curso la Escuela estrenará dos dobles grados (Ingeniería Mecánica con Administración y Dirección de Empresas e Ingeniería Informática de Gestión y Sistemas de Información con ADE) para hacer frente a las nuevas demandas de las empresas, que cada vez solicitan más competencias.
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Grados ofrece ahora el centro ubicado en la calle Nieves Cano: Ingeniería Mecánica, en Automoción, Electrónica Industrial y Automática, Química Industrial e Informática de Gestión y Sistemas de Información.