Los paseíllos de fiestas enfrentan de nuevo a las cuadrillas de blusas y neskas

Blusas y neskas marchan en kalejira por la calle Dato la última tarde de las fiestas de 2017. /I. Onandia
Blusas y neskas marchan en kalejira por la calle Dato la última tarde de las fiestas de 2017. / I. Onandia

La comisión y la federación discrepan por el orden de salida y tampoco aceptan que el Ayuntamiento lo sortee

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

La división de las cuadrillas de blusas y neskas en dos entidades desató el año pasado un áspero debate sobre cómo repartir entre ellas el orden de salida en los paseíllos o kalejiras de ida y vuelta por la calle Dato y centro de Vitoria. En La Blanca 2017, la mayoritaria Comisión de Blusas y Neskas, a quien compete de siempre la organización de los desfiles del 25 de julio y del 5 al 9 de agosto, cedió ante su escindida Federación de Neskas y Blusas, que encabezó con sus siete miembros las marchas hacia un Iradier Arena sin toros. Las otras dieciocho cuadrillas que se mantuvieron agrupadas como hasta entonces partieron en todos los casos por detrás. El pacto, sin embargo, destapó más de una discusión en un movimiento que por primera vez se enfrentó a una histórica ruptura.

Lejos de apaciguarse los ánimos con el paso de los meses, la discrepancia se perpetúa. Así ha quedado patente, según fuentes consultadas por EL CORREO, en las reuniones que las dos asociaciones de blusas y neskas han mantenido conjuntamente o por separado con el departamento municipal de Cultura para definir de nuevo la distribución de los paseíllos de fiestas. No hay acuerdo y no parece que lo vaya a haber en las próximas semanas.

Intervención municipal

Cada agrupación defiende sus postulados, que en este caso son coincidentes, una y otra quieren encabezar las kalejiras con la totalidad de sus cuadrillas. Que es lo mismo que decir que la 'competencia' salga todos los días de cola. La Comisión de Blusas y Neskas sostiene que el acto, aunque incluido en el programa oficial del Ayuntamiento, es asunto suyo y que, por tanto, lo organiza como ha sido tradicional. Por su lado, la Federación de Neskas y Blusas, con un tercio menos de cuadrillas, reclama igual cuota de protagonismo aunque solo lleve un año de vida.

En vista de que el problema de hace un año podía reproducirse en el presente, el Ayuntamiento introdujo un arreglo por si acaso en el reglamento que debate con las cuadrillas para la subvención de las fanfarres y actividades. Ha establecido que sorteará el orden de salida si se mantiene la discrepancia entre los blusas y que los horarios serán inamovibles, las cinco de la tarde para la kalejira de ida y las ocho, para la de vuelta. Es una de las obligaciones recogidas en el borrador que los blusas y neskas deberán respetar para acceder a la ayuda municipal. En cambio, tanto la comisión como la federación rechazan los planteamientos de Cultura y se mantienen en sus trece de defender cada una su particular territorio festivo.

 

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