Las obras urgentes en la cantera de Bitorika en Llodio costarán 246.000 euros

El desprendimiento se produjo en febrero de 2018. /SANDRA ESPINOSA
El desprendimiento se produjo en febrero de 2018. / SANDRA ESPINOSA

Un informe foral advierte que el material desprendido en febrero de 2018 podría caer a la carretera, pero la obra no tiene aún financiación

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

Las piedras desprendidas de la cantera Bitorika los días diez y once de febrero del año pasado siguen de momento en el mismo lugar en el que cayeron. Sin embargo, ahora el Ayuntamiento cuenta ya con un proyecto aprobado para ejecutar una primera intervención de carácter urgente que tendrá un presupuesto de 246.000 euros, aunque todavía no hay dotación presupuestaria para financiar esta obra. Los recursos tendrán que buscarse a través de un nuevo acuerdo del pleno como el que se aprobó en mayo del año pasado, dado que el equipo de gobierno no parece tener intenciones de presentar presupuesto para este ejercicio. Por tanto, la inversión se realizará con cargo al remanente de tesorería. Se trata de obras de carácter «urgente», según la responsable de obras, Amets Meatza. En todo caso, «no se trata de la recuperación integral de la cantera, sino de realizar las actuaciones inmediatas», explicó Meatza.

El proyecto se ha redactado con cargo a una partida reservada el año pasado de 18.150 para la redacción del proyecto. Una cantidad similar se destinó entoces al proyecto para reconstruir el muro de Isasi, que se derrumbó en diciembre de 2017. Tras consultar con Educación, la decisión ha sido la de demoler el edificio afectado por el derrumbe y reconstruir el muro, aunque las obras no han comenzado.

Estudio

Tras el derrumbe de la cantera de Bitorika, la Diputación realizó un análisis de los riesgos en esa zona y recordó al Ayuntamiento que es el propietario los terrenos y debe asumir la intervención. Ya entonces se alertaba de que la acumulación de piedras tras el desprendimiento es uno de los riesgos más importantes porque en el caso de producirse una nueva caída de materiales, «podría alcanzar la carretera». La Diputación calificaba esta situación de «previsible», dado que la cantera ha sufrido ya antes desprendimientos como el que se produjo en 2015 que obligó a cerrar el parking situado a los pies de la antigua explotación. Afortunadamente, el invierno ha sido poco lluvioso y eso ha contribuido a mantener la estabilidad, pero el informe foral advierte que «la zona de arranque pudiera desprenderse de forma espontánea o por influjo de condiciones meteorológicas adversas de forma repentina». El estudio recomienda medidas de retirada de material y de contención para asegurar la zona.

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