LAS «OBRAS MAESTRAS» DEL BELLAS ARTES DE ÁLAVA

Un recorrido por las ocho joyas de los fondos de la pinacoteca del paseo Fray Francisco de Vitoria que forman parte de nuestra «memoria emocional»

Personajes de 'El Restaurante'. / Díaz Olano
Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

Ni la calidad, ni la técnica, ni la perspectiva le sirven al historiador de arte Santiago Arcediano para definir una obra maestra. «Ningún museo se ha puesto de acuerdo en definir lo que es. Una buena definición sería aquella pieza que te acompaña toda tu vida», sintetiza el colaborador de EL CORREO, que recorre los pasillos del Bellas Artes de Álava describiendo la memoria de los cuadros y habla de la vida de sus autores como si fueran viejos conocidos.

La colección del museo está centrada en artistas vascos del siglo XIXy primera mitad del XX, pero «lo que vamos a ver son grandes joyas». Una selección de ocho obras ante las que cualquiera que visite la pinacoteca debería detenerse: un paisaje de la España profunda, la plaza de la Virgen Blanca, el retrato de uno de los escritores de la generación del 98 y las pinceladas de una romería vasca.

Las piezas están firmadas por cinco figuras de la pintura vasca: Díaz Olano, Uranga, Amárica, Juan de Echevarría y Aurelio Arteta. Sobre la mesa de 'El restaurante' (1897) no hay grandes manjares. Pero sirve para abrir boca. Hubo quien interpretó en el cuadro del maestro vitoriano una denuncia social: la diferencia entre clases. Por el contraste entre los personajes que asoman tras el cristal y los de la escena principal. «En realidad, el punto de vista que adopta Díaz Olano es el de la confortabilidad del mundo burgués, incluso las figuras tras el cristal casi aparecen desfiguradas», señala Arcediano, que fue comisario de la exposición 'Díaz Olano. Pasión por la realidad'. «Las flores todavía conservan su olor», comenta el experto antes de dirigirse a otra obra de este artista, 'La vuelta de la romería del Calvario', un cuadro que estuvo expuesto en la Escuela de Artes y Oficios donde fue profesor. Ese atardecer representa «una arcadia feliz» con bailes estilizados. Todos están impolutos y sonrientes. Ni una gota de vino en sus ropas. No se aprecia ni una mancha. «El lenguaje es realista. Pero lo que narra no es cierto», remarca Arcediano sobre su destreza para «manipular» esa celebración.

Hombres de Segovia' (hacia 1915).Obra marcada por el impresionismo, redescubre pueblos de Castilla. Vuelta de la romería del Calvario' (1903) formó parte del decorado de la Escuela de Artes y Oficios hasta 1958 cuando pasó al Bellas Artes de Álava, entonces Museo Provincial. 'Valle-Inclán de pie' (1922); obra del gran retratista de la Generación del 98. / Pablo Uranga, Díaz Olano y Juan de Echevarría

Otra de las obras maestras es 'Hombres de Segovia' (1915) del vitoriano Pablo Uranga, íntimo amigo de Zuloaga y del escultor Paco Durrio. Vivieron la bohemia parisina y se conocieron en Madrid. El conocimiento de la obra del francés Paul Gauguin y de los impresionistas influyen en esa pintura suelta y abocetada. «A finales del XIX se trata de redescubrir Castilla en la literatura y la pintura debido al abandono de pueblos milenarios hacia zonas industrializadas».

La colección del Bellas Artes está centrada en los artistas vascos del siglo XIX y primera mitad del XX Figuras reconocidas

De una zona despoblada a la plaza más conocida de Vitoria. En la segunda planta del Bellas Artes se encuentra una amplia colección dedicada a Fernando de Amárica, el gran paisajista alavés que más tarde deriva hasta la abstracción. Su autorretrato –«un selfie», bromea Arcediano–, preside la sala. Amárica tiene un lugar reservado en el BBAA tras el acuerdo firmado en 1966 entre la Diputación y la Fundación en honor al artista a cambio de que ésta invirtiera en la ampliación del museo. Sus cuadros de la plaza de la Virgen Blanca «forman parte de nuestra memoria visual y emocional».

'Volviendo de la romería' (1913). Arteta se convierte en el pintor que universaliza temas vascos. ¡La ciudad con lluvia'. Amárica retrata la vista de la Virgen Blanca un día de lluvia. Al fondo, los árboles de la calle Florida. 'La ciudad con sol'. La mirada de Amárica va más allá de los cambios metereológicos, como un testimo de diferentes estadosde ánimo. / Arteta y Fernando de Amárica

A estas obras de los tres maestros alaveses se les suma la pintura protagonizada por Valle-Inclán, realizada por el bilbaíno Juan Echevarría, conocido por ser el gran retratista de la Generación del 98. Destaca su inventiva por reflejar la personalidad del escritor, retratado de manera solemne. «Esa apariencia de inacabado se da porque la personalidad está todavía desarrollándose», afirma Arcediano acerca de una obra que juega con la mirada irónica que tenía incluso de sí mismo el autor de 'Luces de Bohemia'.

No falta en el recorrido el gran modelo estético del arte vasco: Aurelio Arteta. Dos romerías –'Camino de la fiesta' y 'De vuelta de la romería' (1913)– del bilbaíno dan fe de su destreza para «elevar lo local a lo universal». El mayor ejemplo de esto es su 'Tríptico de la guerra', cedido por la Fundación Juan Cela al museo que se expondrá a finales de marzo. Será otra excusa para visitar la pinacoteca.