Sin noticias del desmán en Álava

Este animalillo vivió en Álava hasta hace unos tres lustros/Pirineos Vivos
Este animalillo vivió en Álava hasta hace unos tres lustros / Pirineos Vivos

Los biólogos no encuentran rastro de este mamífero de morro en forma de trompeta que en su día vivió en el Ayuda o el Inglares

ROSA CANCHO

La actividad humana se ha cobrado una nueva víctima en Álava. El desmán de los Pirineos o almizclera (Galemys pyrenaicus), un simpático mamífero semiacuático mezcla de topo, rata y musaraña, conocido por su morro con forma de trompeta, ya no vive en los ríos del territorio histórico. Desde 2010 no se tiene noticias de él ni en el Ayuda, ni en el Berrozi, ni en el Tomecillo o el Inglares, en cuyas aguas sí había sido visto años antes. Se da por extinto en Álava y por eso el centro de interpretación de la naturaleza Ataria ha dedicado estos días algunos de sus tuits a recordar lo fácil que pasan algunas especies como esta de la vulnerabilidad a la nada por efecto de la expansión humana.

El coordinador de Ataria, Gorka Belamendia, explica cómo entre 1983 y 2003 diferentes biólogos y naturalistas alaveses habían anotado en sus cuadernos de campo citas de desmanes. Hasta nueve individuos se habían visto y además existían noticias de otros tres en Ullibarri de los Olleros y Santo Tomás. A partir de entonces, silencio.

En 2010, el biólogo Jonathan Rubines decide averiguar qué pasaba. «Habíamos estado el año anterior en un congreso sobre mamíferos semiacuáticos y vimos que no teníamos muchos datos de algunos de ellos». Hay más vida que la de la nutria o el visón europeo y la de este soricomorfo de la familia Talpidae era un tanto desconocida. El biólogo recopiló todo tipo de información sobre citas (avistamientos) en Álava y realizó encuestas a guardas forales y técnicos medioambientales. Además de los lugares donde había aparecido como los ríos Ayuda, Berrozi, Tomecillo e Inglares se seleccionaron otros con gran riqueza de macroinvertebrados acuáticos –desde larvas de insectos hasta esponjas, planarias sanguijuelas, oligoquetos, moluscos o crustáceos– principal alimento de los desmanes. Se rastrearon 60 tramos de ríos de 250 metros cada uno en busca de huellas o heces. Se recogieron 90 excrementos compatibles con el mamífero y se enviaron a analizar su ADN a un laboratorio francés. «Todos fueron negativos. Era lo esperable», lamenta Rubines.

Estos animalillos necesitan ríos de aguas muy limpias y oxigenadas, que sean ricos en macroinvertebrados, con caudales constantes de no más de 70 centímetros de altura ni menos de 25. Y la concentración parcelaria de hace años, la destrucción de riberas, el deterioro de los lechos de los ríos y el uso de herbicidas y pesticidas no les han favorecido, detallan tanto Rubines como Belamendia. Ahora quedan colonias en la zona prepirenaica y pirenaica de Navarra, en el río Leizarán en Gipuzkoa y hay sospechas de que pueda haber individuos en Karrantza.

«Es una especie con la que la cría en cautividad es difícil de manejar porque necesita que sea en una corriente de agua con una alimentación de macroinvertebrados», indica Jonathan Rubines.

Ni siquiera los encuentran ya en la Sierra de Gredos, donde Félix Rodríguez de la Fuente les grabó felices. Pero los conservacionistas siguen intentando no perderlo. Quizá encuentren la manera de hacer que se reproduzca y vuelva a Álava. El Museo de Ciencias de Álava conserva tres ejemplares en formol para quien quiera estudiarlos.

 

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