Multan a un colegio de Vitoria tras una denuncia de acoso escolar a un niño de 6 años

Dos jóvenes pasan junto a la puerta de acceso al centro. /R. Gutiérrez
Dos jóvenes pasan junto a la puerta de acceso al centro. / R. Gutiérrez

El alumno sufrió ataques violentos, burlas e insultos por parte de otro menor entre 2015 y 2016

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Un juzgado de la capital alavesa ha condenado al colegio Nazareth-Salesianas de Vitoria al pago de una multa de 3.000 euros por no actuar con la «diligencia suficiente» tras una denuncia de acoso escolar a uno de sus alumnos. Los padres de un niño de seis años demandaron al centro en mayo de 2016 al considerar que sus compañeros le hacían «bullying», y la sentencia ha declarado probado que otro menor le agredió en varias ocasiones.

La familia descubrió que el niño había sufrido acoso escolar durante el curso 2015-2016, cuando cursaba primero de Primaria. «Venía a casa con golpes y vimos que estaba mal, lo llevamos al médico y se lo confesó a la doctora», explicaron a EL CORREO los padres del menor. Primero decidieron presentar una demanda contra el colegio vitoriano por la vía penal, pero la causa se archivó provisionalmente y la familia optó entonces por acudir a la vía administrativa.

La sentencia constata que el niño sufrió varios actos de violencia. En el fallo judicial se relata cómo un mismo menor le mordió la oreja, le clavó un lápiz, le dio patadas y le dirigió burlas que «acabaron por influir en su ánimo, lo cual le provocó una situación de ansiedad y fobia escolar». Su rendimiento escolar se vio afectado por estos hechos, el alumno desarrolló tics como morderse las uñas o los lápices, presentaba irritabilidad y se negaba a acudir al centro escolar.

No obstante, el juzgado reconoce que, a edades tan cortas, no es fácil «diferenciar si se trata de un caso real de acoso escolar» o si se trataba de la agresividad y violencia de otro menor de la clase. Ambos eran «muy pequeños», tenían seis años, pero la que entonces era la directora del centro escolar reconoció que aquél era un «curso complicado». La antigua responsable del colegio también afirmó que los problemas causados por otro menor provocaron la baja de otros alumnos de esta escuela. El niño fue cambiado de centro en septiembre de 2016. Más alumnos abandonaron también la clase, según quedó constatado.

Sin medidas

Aunque la sentencia no considera probado que este fuera un caso de «bullying» constante o acoso escolar, el juzgado sí asume como probada «la falta de diligencia en el cuidado y la respuesta» del centro ante esta situación. El fallo señala que «no se entiende que no adoptara medidas proactivas» como dinámicas de grupo y actividades individuales, y establece en 3.000 euros la indemnización a la familia, que reclamaba una cantidad mayor. El niño continúa en tratamiento psicológico pero se ha recuperado en otro colegio. «Denunciamos porque queríamos justicia y que le dieran la razón, no queríamos dinero», recalcan los padres.