Mercedes no descarta nuevas paradas de producción si se agrava la crisis del diésel

Cadena de montaje en la fábrica de Mercedes Benz en Vitoria. /El Correo
Cadena de montaje en la fábrica de Mercedes Benz en Vitoria. / El Correo

El director de la planta traslada al comité sus dudas sobre si se podrá mantener el programa operativo, pese al ajuste de los cinco días sin actividad en octubre

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCES

Nunca hasta ahora, en los últimos cinco años, había un clima de tal incertidumbre en la planta que Mercedes Benz tiene en la capital alavesa. Desde que en 2014 se lanzaron los nuevos modelos de vehículos Vito y Clase V, cada previsión de producción mejoraba la anterior y así se han ido encadenando récords de fabricación de vehículos año tras año. Quizá al cierre de 2018 también se mejore la cifra del último ejercicio -fueron 150.000 unidades-, pero ayer el director general de la factoría, Emilio Titos, dejó bien claro a los integrantes del comité de empresa que a día de hoy no se pueden hacer previsiones más allá del mes siguiente.

Así que las 155.000 furgonetas que figuran ahora en el programa operativo pueden ir a la baja. Y en este dato ya se incluye la parada en la producción que habrá durante cinco días en octubre, en principio del 8 al 11 y también el 15 -aunque la actividad se suspenderá diez jornadas consecutivas, si se incluyen los dos primeros fines de semana del mes y el festivo día 12-. Dejarán de fabricarse 3.603 vehículos.

El dato

3.603
vehículos se dejarán de fabricar por la parada de la producción en octubre; de ellos, 2.382 del modelo Vito y 1.221 del Clase V. De ese total, 3.202 son diésel (un 89%) y sólo 401 de gasolina.

Pero si la caída en la venta y en los pedidos de coches diésel no se frena, puede que sean necesarias más paradas en la principal industria vasca. No están descartadas, ni mucho menos, pero ahora será prácticamente cada tres semanas cuando se revise la cifra de producción.

Titos también trasladó a los representantes sindicales una serie de datos para dejar constancia de que los vehículos que se fabrican en Mercedes-Vitoria emiten «un 84% menos de óxidos de nitrógeno y un 90% menos de partículas con respecto a vehículos diésel anteriores a 2005». En este sentido, desde el comité recordaron que «el 80% de las emisiones las producen los coches de más de diez años. Y si se sustituyeran por otros nuevos los más de 400.000 antiguos, lograríamos reducir el impacto medioambiental en más de 2,6 toneladas de emisiones».

Sobrecoste por impuestos

Sin embargo, las instituciones europeas y españolas lanzan mensajes «que están repercutiendo en el mercado y los clientes dejan de comprar vehículos diésel por miedo a las posibles limitaciones de uso y por el aumento del precio del combustible», planteó el director de la única fábrica de automóviles de Euskadi, con una plantilla próxima a los 5.600 trabajadores.

Además, los nuevos controles de emisiones de CO2 «generarán entre un 4,75% y un 14,75% más de impuestos de matriculación», que en el Clase V -el vehículo 'estrella' de Mercedes-Vitoria- «pueden suponer un sobrecoste para el cliente de entre un 5% y un 10%».

Los coches diésel suponen en la factoría alavesa más de un 85% de su producción total frente a un 15% de gasolina que prácticamente sólo se fabrican para Estados Unidos o Asia; de hecho, de las 3.603 unidades que dejarán de hacerse en octubre, la previsión era que el 89% fueran de gasóleo. Emilio Titos también pidió tanto al comité como al conjunto de la plantilla la defensa del trabajo «que estamos haciendo en esta planta», y solicitó que cesen los ataques al diésel.

También desde Álava la portavoz del PP en Juntas Generales, Ana Morales, presentó ayer una moción en la que reclama al resto de partidos que se posicionen en contra del impuesto al diésel que prepara el Gobierno socialista y que «tendría una gran afección en nuestro territorio. Perjudica a la empresa que más empleos genera -dijo sobre Mercedes- y el impacto puede ser grande».

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