Virginia López de Maturana

«Hay que mantener las tradiciones, pero también actualizarlas»

Virginia López de Maturana preside la Cofradía Amigos de San Prudencio./Iosu Onandia
Virginia López de Maturana preside la Cofradía Amigos de San Prudencio. / Iosu Onandia

La historiadora Virginia López de Maturana se propone dar una impronta cultural y cercana a la Cofradía Amigos de San Prudencio

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

La cofradía del «señor San Prudencio» se remonta, como mínimo, a 1580 de acuerdo a las ordenanzas que se custodian en la Catedral Santa María de Vitoria. En una de sus capillas se venera al santo desde hace más de cuatro siglos y medio. Pero la versión última de la hermandad que honra al patrón de Álava data de 1990, de cuando Francisco Javier Egaña la sacó del olvido para refundarla como Cofradía Amigos de San Prudencio.

Virginia López de Maturana es desde julio su primera presidenta-cofrade mayor. Mujer e historiadora de profesión, «un guiño a la paridad», refuerza ella; un talante distinto para adaptar el colectivo de devotos a los nuevos tiempos. Para profundizar también en el innegable sentido histórico y cultural de San Prudencio y su basílica de Armentia, un románico conmovedor.

«Hay que mantener las tradiciones, pero también actualizarlas, conectar con la sociedad actual, que es muy compleja, una mezcla de creencias y valores», proclama López de Maturana, profesora de Historia Contemporánea en la UPV. Y como procede del ámbito académico, aspira a una cofradía «joven, que incorpore el euskera, que fomente nuevas actividades relacionados con la cultura mediante conferencias, coros, visitas, la revista 'Basílica'...»

Mientras se entrega a todo ello y sigue el módelo de Álava Medieval, un grupo de historiadores que ha insuflado aire fresco a Estíbaliz, la cofrade mayor ya ha tenido que capear con la primera borrasca. Inicialmente, la Diputación eliminó toda referencia a San Prudencio y Estíbaliz del cartel de las celebraciones del 28 de abril y 1 de mayo y redujo la leyenda a 'Fiestas de Álava'. Ante las críticas, con el obispo Juan Carlos Elizalde a la cabeza, la casa foral reparó el entuerto. «Tenemos buen trato con la Diputación», aclara López de Maturana, quien publicó en EL CORREO una opinión a título personal defendiendo la ancestral procedencia espiritual de ambas celebraciones. «Quiero pensar que no hubo premeditación. Entiendo que es complicado ajustar un texto largo y bilingüe en un cartel, pero el término 'Fiestas de Álava' difuminaba el verdadero origen de la festividad». La de San Prudencio ya figuraba en el catálogo de fiestas tradicionales de precepto de Vitoria en 1483. Las Juntas Generales de Álava lo declararon patrón del territorio en tres plenos, 1643, 1644 y 1699.

López de Maturana aboga por unas fiestas que, sin pasar por alto su marcado carácter religioso, «nos representen a todos independientemente de sus creencias, a los alaveses, a los que no lo son, a los católicos, a los musulmanes... Que cada cual asista a los actos en lo que se sienta más a gusto» la mañana del 28 de abril. Lo ideal sería, insiste la profesora, «dar con el equilibrio entre su origen histórico-religioso y lo que demanda una sociedad cada vez más secularizada».

La presidenta repara igualmente en lo simbólico de San Prudencio, en «cómo ha unido a todos en torno a su fiesta». Es un santo, sí, pero también un nombre de pila, una calle en Vitoria, una fundación laboral... En la catedral de La Habana, un retablo le recuerda. Lo encargó el alavés Juan José Díaz de Espada, arzobispo en Cuba, quien también costeó la Casa del Santo, en Armentia, levantada por Olaguíbel. «Y no olvidemos que todos los días cantidad de personas suben hasta la basílica. San Prudencio es un símbolo de identidad».