Llodio aprueba definitivamente su ordenanza de vertidos

Los vertidos son frecuentes en la cuenca alta del Nervión. /SANDRA ESPINOSA
Los vertidos son frecuentes en la cuenca alta del Nervión. / SANDRA ESPINOSA

Entrará en vigor en unos días y obliga a tener separadas las aguas residuales y pluviales y a limpiezas periódicas de los pozos sépticos

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

Por fin Llodio cuenta con una ordenanza de vertidos que regula lo que se puede y no se puede tirar al río Nervión. Se trata de unas de las condiciones impuestas a finales de 2017 por la Agencia Vasca del Agua, URA, para conceder la autorización que necesita Llodio para evacuar sus aguas residuales al río a falta de un sistema de depuración mejor. La ordenanza se aprobó en enero y tras una exposición al público, hubo cuatro alegaciones firmadas por empresas, pero ha quedado aprobada y en breve entrará en vigor. A una de alegaciones, firmada por Tubacex, el Ayuntamiento ha respondido que «la configuración de las redes deberá ser separativa -distinta para pluviales y residuales- en el interior de cada edificio, instalación y establecimiento» y añade que «no caben excepciones e incluso deberán ser tratadas las aguas pluviales que discurran por zonas en las que pueda producirse el arrastre de contaminantes.

La ordenanza exige que «todas las aguas sanitarias de origen domiciliario e industrial dispongan de una depuración previa, que consista al menos en una fosa séptica o equivalente» y sus propietarios deberán mantenerlas en buen estado con una limpieza, «mínima trienal».

La ordenanza aspira a mantener en condiciones las redes de abastecimiento y saneamiento públicas y privadas. Garantiza agua en condiciones de salubridad y un saneamiento que devolverá el agua lo más limpia posible al río. Para eso, la red municipal también debe tener separadas las aguas residuales y pluviales.

Filtraciones

Precisamente esta es una asignatura en la que Llodio todavía tiene trabajo pendiente porque debido a la antigüedad de las acometidas y a la mala calidad de la construcción de algunas de ellas, se producen mezclas a menudo. Uno de los puntos más conflictivos es el arroyo Aldai. Muchas de esas aguas residuales mezcladas con pluviales llegan al arroyo desde Motxotekale, donde ya se han realizado obras para evitar este problema. Sin embargo, todavía persiste y hace varias semanas se realizó una prueba con un testigo coloreado de azul para comprobar el origen de las fugas. El problema se desató con virulencia durante el verano pasado. Los malos olores fueron muy intensos y afectaron a toda la zona alrededor del cauce provocados por el escaso caudal del arroyo y el hecho de que la mayor parte de los residuos llega al río sin depurar.