Llodio abre un debate sobre los puestos en las ferias

Aitor Aurrekoetxea durante la huelga que dio lugar al debate de los puestos en las ferias. /SANDRA ESPINOSA
Aitor Aurrekoetxea durante la huelga que dio lugar al debate de los puestos en las ferias. / SANDRA ESPINOSA

A raíz de la huelga de un productor en San Blas porque no obtenía respuesta a su petición para participar en la fiesta

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

El pleno de Llodio ha abierto un debate acerca de los puestos que se colocarán en las ferias locales. El origen hay que buscarlo hace dos meses, cuando un productor, Aitor Aurrekoetxea, inició una huelga de hambre y sed en la puerta del Ayuntamiento como forma de protesta por la falta de respuesta municipal a su petición para instalarse en la feria de San Blas. Había logrado una sentencia judicial y una resolución del Ararteko favorable a su petición, formulada en anteriores ocasiones en los mismos términos, y también sin respuesta. El demandante logró que le contestaran y abandonó la huelga. Omnia y la edil no adscrita, Txaro Sarasúa, criticaron en el pleno del lunes los errores de este expediente. Lo hicieron a raíz de una moción presentada por Sarasúa, que puso de relieve que «la petición de los medios técnicos para organizar la feria se hizo fuera de plazo y falta el justificante de pago del seguro de responsabilidad civil». Acusó al equipo de gobierno de «tener dos manos, la de sus amigos y la de resto». La portavoz de Omnia, Nerea González añadió que «el equipo de gobierno nos dijo que trabajaban para tomar medidas pero no nos aclararon cómo lo iban a resolver».

La iniciativa contó con el respaldo de todos los grupos excepto de EH Bildu, que se posicionó en contra. La portavoz del PSE, Loli Muriel, señaló que la protesta protagonizada por Aitor Aurrekoetxea «creó una mala imagen de Llodio», dado que fue recogida por muchos medios de comunicación. Por su parte, Juanma Ibarretxe, del PNV, se mostró favorable a «que se cumpla la normativa y que todo el mundo sea tratado con equidad».

«Clave mercantilista»

Por parte del equipo de gobierno, Iñigo Martínez calificó la moción de «política». A su entender, los grupos de la oposición utilizan una «clave mercantilista» en este asunto y abogó por «trabajar el tema, pero diferenciando los grupos culturales, que queremos que sigan dinamizando el pueblo, de la actividad económica».

En su opinión las normas de competencia para regular las condiciones de acceso al mercado no se deben aplicar cuando son asociaciones culturales «sin ánimo de lucro» quienes organizan las actividades. «No podemos pedir a los grupos regionales que se sometan a un concurso cuando organizan una actividad o a las comisiones de barrios cuando hay venta ambulante durante las fiestas», aunque en su opinión «es el objetivo que se persigue con esta moción».

Omnia añadió que «no debemos mezclar las asociaciones culturales con personas que venden productos y tienen su lucro. Debemos velar para que las cosas se hagan bien