Los jubilados de Álava celebran su 40 aniversario

Uno de los voluntarios fotografía un momento de la asamblea./Igor Aizpuru
Uno de los voluntarios fotografía un momento de la asamblea. / Igor Aizpuru

La Asociación 'Las Cuatro Torres' celebra su asamblea anual con más socios y ánimo que nunca

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

Contra la vejez, ese tramo vital temido por casi todos y difuso en el calendario según cada uno -hay quien cursados los 50 ya está acabado-, los entendidos en las cosas de la edad aconsejan una mente sana y un cuerpo igual de sano. Lema hasta olímpico. Se trata de distraer la cabeza y ejercitar el esqueleto y la musculatura como tratamiento de choque contra los achaques varios. En apariencia, un consejo sencillo pero en la práctica, no tanto. Para hacerlo llevadero existe desde hace cuarenta años la Asociación de Pensionistas, Jubilados y Viudas de Álava 'Las Cuatro Torres', una tropa de 31.000 socios que ayer sopló velas sin tarta pero con el ánimo por las nubes.

Aunque haya sido remozado, está más cascado el pabellón de Mendizorroza que los más de mil mayores que por la tarde respondieron a la llamada de su presidente, Antonio González, para quien tampoco pasan los años y eso que es octogenario (84). Nadie le jubila en el cargo. Va a por los treinta. La asamblea de 'Las Cuatro Torres' confirmó su inmejorable salud, la económica, con un superávit de 11.083 euros -González abrió su corazón a los asociados que no pueden pagar la cuota-, y la física, detallada en una programa de actividades solo apto para los inquietos. Cursos, talleres, charlas, campeonatos, excursiones de día, viajes al extranjero, grupo de teatro, coro... No hay cabida en él para el vago o la perezosa ni justificación a la que agarrarse por aquello de que a uno le ha sorprendido la gota o, quizás peor, un rebrote del reúma. En la mayor y más activa asociación de Álava te pueden enseñar a reír o, cuidado, a desheredar al hijo malo. Únicamente hay que estar dispuesto a hacer y a que te hagan.

Con sal y pimienta

El jefe de los mayores de la provincia está encantado con las instituciones -Diputación y Ayuntamiento- y estas, cómo no, con él y los suyos como caladero. «Estar jubilado no es estar parado», proclamó acertadamente Marian Olabarrieta, diputada foral de Servicios Sociales. «A por otros 40 años», deslizó. El alcalde Gorka Urtaran también abogó por que los jubilados, pensionistas y viudas del territorio sigan «siendo igual de activos» y el diputado general, Ramiro González, reafirmó el compromiso de su casa con un colectivo inmenso y fuerte. «¿Cómo no vamos a estar con vosotros?», preguntó.

El dúo musical 'Sal y Pimienta' puso mucho de cada especia con canciones de amor, ruptura y de 'Pimpinela' y, aunque la peña entrada en experiencias de la vida no se atrevió con los bailables, sí lo pasó en grande. Y qué de más si acabó la velada como agraciado en el sorteo de regalos. Se recogen a partir del martes, no antes, advirtió el 'sheriff' del tinglado. Mari Carmen (70 años) y Cheli (75) vinieron a la capital con otros cuarenta paisanos de Campezo. Jubiladas, sí, pero entretenidas. En la Montaña Alavesa no se aburren entre «el Jueves de Lardero, las excursiones de verano e invierno y la partida de cartas todos los días». Para el viaje de vuelta a casa tenían prevista una parada y forma «en Vírgala» -Mayor para ser precisos- con merienda-cena a base de picoteo.

Maite, sesentona, se estrenó ayer con 'Las Cuatro Torres'. Fue a ver qué se cocía y después de todo manifestó sentirse «un poco joven» dentro del colectivo. Soltera, minusválida por culpa de una distonía desde hace 33 años y sin una cuerda vocal, se hace escuchar y pide «un local más amplio y accesible» para el otro colectivo al que pertenece, 'Eginaren Eginez-Asociación de Personas con Discapacidad Física de Álava'. Se queja también de las trabas que el tranvía plantea a personas de movilidad reducida. El matrimonio José Mari (72) y Charo (73) es también debutante. Se va donde ella dice y ayer de decantó por estrenarse con la cercana excursión a Olite, el sábado.