Alavesa de mayo

La ingeniera del comercio local

Marta Bengochea acaba de dejar la presidencia de Gasteiz On después de seis años./iosu onandia
Marta Bengochea acaba de dejar la presidencia de Gasteiz On después de seis años. / iosu onandia

EL CORREO distingue la labor de Marta Bengochea como presidenta de Gasteiz On tras finalizar una etapa de seis años

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

Se confiesa como una mujer «muy tímida», aunque cualquiera lo diría sabiendo que lleva desde los 25 años trabajando de cara al público y después de seis al frente de la mayor asociación de comerciantes y hosteleros de la ciudad. Marta Bengochea (Vitoria, 1980) acaba de dejar la presidencia de Gasteiz On convencida de que ya ha dado todo de sí y de que un puesto de ese calibre necesita relevo natural. Por su labor y entrega en todo este tiempo y por posicionar al comercio como uno de los agentes más importantes de la capital, EL CORREO ha decidido reconocerla como 'Alavesa del mes' de mayo.

«Me hace mucha ilusión. Están siendo unos días emocionalmete intensos y es guay que con un premio así te reconozcan el trabajo realizado», celebra esta ingeniera madre de familia numerosa. Bengochea es graduada en Ingeniería de Organización Industrial por la Universidad de Deusto y trabajó en la empresa Gamesa antes que en el negocio familiar. «Terminé la carrera y yo quería trabajar sí o sí. Envié 600 currículums y solo me contestaron cinco, pero conseguí mi objetivo», recuerda echando la vista atrás.

La crisis económica y otra serie de circunstancias la empujaron después a dejar su empleo como ingeniera y empezar a dar el callo en Jolben, la joyería de sus padres. Ahí comenzaron sus primeros contactos con Gasteiz On, en concreto con Patricia García, gerente de la asociación y ahora convertida en buena amiga. «En alguna de las actividades que se organizaban coincidimos y empatizamos. Yo le dije que me llamara si me necesitaba para algo relacionado con el comercio», cuenta Marta.

Y claro que la llamó. Comenzó con la figura de invitada en la junta y lo debió hacer bien, porque cuando Conchi Aguirre dejó la presidencia en 2013 la eligieron como su sustituta. «Empecé un poco así así...», recuerda entre risas. «Primero, porque el día que me estrené en la junta coincidió con la fiesta que siempre hacemos en la Herrería. Pues nada más llegar me colocaron un delantal y me pusieron a servir vino. Yo me moría de la vergüenza porque soy muy tímida y no conocía a nadie», cuenta.

«Hemos trabajado para convencer de que tenemos buen producto y muchas posibilidades»

La adaptación, clave

Pero no fue el único apuro de sus inicios. Recién estrenada la presidencia recibió unas cuantas reprimendas consecuencia de su primera entrevista. «Se publicó en EL CORREO y me gané varias broncas por parte del Ayuntamiento. Fui demasiado espontánea, pero hace poco recuperé la entrevista y ahora no me parece mal, sigo pensado casi lo mismo», reflexiona.

Su afán en todo este tiempo, también cuando dejó la joyería y comenzó a trabajar en una inmobiliaria, ha sido dinamizar el comercio, frenar la desertización del centro e implicarse con iniciativas de todo tipo en la vida social y en los eventos de ciudad. «Han sido años en los que se ha enlazado la crisis económica con el cambio de hábitos de consumo; no ha sido fácil», expresa cuando se le pregunta por un balance.

«Nosotros hemos intentado que el comercio tradicional siga rodando y hemos trabajado para convencer de que tenemos buen producto, buena actitud y muchas posibilidades para vender. Pero eso sí, que hay que adaptarse a los nuevos tiempos», agrega Bengochea. Esa adaptación al mundo digital es precisamente una de las grandes satisfacciones que se lleva de su etapa como presidenta de los comerciantes. «Asegurarnos de que todos los establecimientos tuvieran una dirección de correo electrónico y supieran manejarse en la web. Ahora puede parecer una tontería, pero costó». También se muestra orgullosa de lograr que los propietarios de Zaramaga se reintegraran en Gasteiz On. Ahora cierra una etapa y tendrá más tiempo para sus hijas de 11, 8 y 7 años. «Es cuando más necesitan un ejemplo y unos criterios de educación», asegura.