Desconvocan la huelga de limpieza de Vitoria tras abrirse la puerta a la gestión directa

Muebles depositados en un cantón del Casco Medieval. /Igor Aizpuru
Muebles depositados en un cantón del Casco Medieval. / Igor Aizpuru

Urtaran convence a la plantilla de que cese los paros con la promesa de rescindir el contrato con FCC y estudiar que se asuma por el Ayuntamiento

Iosu Cueto
IOSU CUETO

No habrá huelga de basuras. Los vitorianos no se encontrarán desde hoy bolsas por el suelo, enseres acumulados ni calles sin barrer después de que el comité de la contrata de limpieza, formada por FCC y GMSM Medioambiente, desconvocara las protestas previstas entre la noche de ayer y la del martes. La decisión llegó en el último suspiro y tras una reunión de más de dos horas entre los trabajadores y el Gabinete Urtaran. En el encuentro, el Gobierno municipal se comprometió a resolver el contrato actual para convocar un nuevo concurso y, si no es posible, buscar fórmulas alternativas entre las que aparece la gestión directa del servicio, algo a lo que el PNV se había negado hasta ahora. Esta segunda opción es, precisamente, la que defienden las fuerzas de izquierdas del Ayuntamiento, incluido el PSE, socio de Gobierno. Aunque los 516 operarios de FCC trabajan hoy con normalidad, la última palabra la tendrán los empleados mañana jueves, cuando se reunirán a las 10.30 en asamblea y votarán si apoyan o no la suspensión. De momento, las centrales recordaron anoche que la huelga indefinida a partir del 9 de septiembre «se mantiene». Se trata de la segunda vez en quince meses que el Gabinete Urtaran evita una protesta 'in extremis' por culpa de este polémico contrato.

Así pues, el nuevo escenario laboral al que se enfrenta la plantilla de limpieza es el siguiente. El Ayuntamiento se comprometió este martes a culminar «cuanto antes» el proceso de rescisión del contrato con FCC, como había pedido la propia adjudicataria en marzo tras alegar que ya no le salían las cuentas. A día de hoy, la multinacional podría estar en Vitoria hasta 2023, con la posibilidad de dos años más de prórroga.

A partir de ese momento habrá dos opciones. Una, que se pueda rescidir el contrato en base a las condiciones descritas en el expediente de resolución iniciado, y en el que la empresa se ha apoyado en el artículo 223g de la Ley de Contratos, previsto para cuando una empresa justifica que es incapaz de cumplir un cometido «en los términos inicialmente pactados». Si esto es posible, se anulará la adjudicación y se sacará un nuevo concurso. Se da la circunstancia de que FCC podría llegar a presentarse a esa nueva licitación reclamando más dinero. En 2015 se comprometió a ejecutar el servicio por 22,8 millones.

Fórmulas

Si la rescisión no fuera posible, el Ayuntamiento abriría la puerta «a otras fórmulas» entre las que se incluye la gestión directa. Ante esta hipótesis, una de las alternativas sería la creación de una sociedad municipal -como son Tuvisa, Amvisa y Ensanche 21- que asumiría a los trabajadores de la contrata «manteniendo las mismas condiciones que ahora», recalcó el coordinador general de Economía y Función Pública, Iñaki Gurtubai. Eso sí, el alto cargo insistió en que «en nuestra opinión, en algún momento los trabajadores deberían superar un proceso selectivo en el que se acreditaran los principios de igualdad, mérito y capacidad». Una cuestión espinosa para la plantilla, que quiere estar bajo el paraguas organizativo del Ayuntamiento pero reconoce su preocupación con la posibilidad de que algunos de sus miembros pierdan su puesto al tener que superar un procedimiento público al que podrían presentarse otras personas.

Gurtubai se motró «satisfecho» porque «hemos librado otra vez a Vitoria de una huelga de limpieza, aunque seguimos pensando que la gestión de este contrato es muy difícil. Por eso queremos resolverlo o buscar fórmulas alternativas».

Juan Carlos Mateos, presidente del comité, se mostró prudente hasta que la asamblea se pronuncie pero valoró que tras la reunión «al menos sabemos que la actual contrata tiene fecha de caducidad». La plantilla sigue denunciando los «incumplimientos» de FCC relacionados con los días de asuntos propios, las prejubilaciones y el convenio, además de las «amenazas» de despido.

 

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