El hostelero Gonzalo Antón compra a la Diputación por 1,2 millones el Palacio de Foronda

Vista exterior de la Casa Palacio del Marqués de Foronda. /BLANCA CASTILLO
Vista exterior de la Casa Palacio del Marqués de Foronda. / BLANCA CASTILLO

Vacío desde hace ocho años, se subastó ya 2013 y 2018 pero nadie pujó por él

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

La empresa Promociones Morgoito S.L., de la que es dueño el hostelero Gonzalo Antón, pagará 1,2 millones de euros a la Diputación por la centenaria casa palacio del Marqués de Foronda. El empresario, que se encargó de la restauración del edificio Bonilla para reconvertirlo en residencia geriátrica de la mano de Albertia, ha comprado un edificio que no logró despertar el interés de nadie en dos subastas anteriores . En 2013, no hubo quien quisiera pagar los 1,73 millones que pedía la institución foral y tampoco los 1,2 millones del pasado año, cifra exactamente igual a que pagará ahora Antón.

El palacio está vacío desde 2011, cuando Osakidetza decidió trasladar a Vitoria el centro de rehabilitación de toxicómanos que albergaba hasta la fecha. Ubicado en el pueblo de Foronda, ocupa una parcela de casi 28.000 metros cuadrados con una superficie construida de 2.220 metros cuadrados. Además de edificio noble o casa nativa de cuatro plantas, tiene gallinero, casa del guarda y frontón. El jardín incluye un pinar una huerta y un invernadero.

Fue construido en 1927 por el segundo marqués de Foronda, Mariano de Foronda y González-Bravo, comisario regio en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 y Grande de España, el edificio fue utilizado como hospital militar durante la Guerra Civil . Posteriormente ha pasado por diferentes etapas desde que es propiedad de la Diputación.

Durante dos décadas estuvo cedido al Servicio Vasco de Salud. En 2006, aún bajo la tutela del departamento, se transformó en hospital de día hasta que tres años después la casona fue recuperada por el Gobierno foral –presidido en aquel momento por Xabier Agirre (PNV)– para albergar a la docena de menores que residían en el centro Sansoheta, ubicado en el pueblo de Arzubiaga y que la construcción de la 'Y' ferroviaria vasca obligaba a derribar. Fue su último uso.