La ganadería ya tiene relevo en Llodio

La nueva hornada de jóvenes ganaderos ayaleses ya está preparada para dedicar su vida al caserío. /SANDRA ESPINOSA
La nueva hornada de jóvenes ganaderos ayaleses ya está preparada para dedicar su vida al caserío. / SANDRA ESPINOSA

El sector se renueva con jóvenes que apuestan por un modelo de vida tradicional que requiere un «papeleo interminable»

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

El joven de la izquierda es Asier Bolívar. Tiene treinta años y ya lleva diez dedicado en cuerpo y alma a su explotación en Olábezar. Junto a él, Eneko Serrano, un llodiano que cambió la vida en un piso por el trabajo con un rebaño en Orozko, y Garbiñe Bárcena, una joven de Artziniega que se dedica a la cría de vacas. Ellos forman parte de la nueva generación de ganaderos ayaleses que se ha embarcado en la aventura de tener animales, cuidar de ellos y convertir el caserío en un modo de vida. Asier quiere «ser autosuficiente» gracias a sus cerdos, perros, frutales y colmenas. Tiene una quesería, María Isasi, «en honor a mi 'amama', que me inculcó la cultura del trabajo y el esfuerzo y como un reconocimiento a las mujeres que nos han ayudado». Elabora su propio queso, con leche cruda de oveja 'latxa', aunque no es de Idiazabal. Comparte con Eneko el esfuerzo de cuidar del rebaño cuando hace falta. «Me ayuda si hay que esquilar» asegura el llodiano. Juntos han establecido un acuerdo que les permite vivir como lo hicieron sus abuelos. Eso sí, se quejan «del interminable papeleo que hace falta para cualquier cosa».

Asier acudió a la feria de Viernes de Dolores llodiana, que este año cumplía su 129 edición con varios ejemplares de vacas casinas, de origen asturiano «aptas para leche, carne y para el trabajo».

Fueron solo unas pocas de las 60 cabezas de ganado vacuno que se mostraron en la feria. A ellas se unieron 20 ejemplares de ganado caballar de montura y otros cuatro de carne, diez parejas de bueyes y más de un centenar de ovejas y cabras, entre las que destacaron las de Miguel Ángel García Diego, que mostró un lote de cabras 'gingertanas', con sus largos y espectaculares cuernos retorcidos y de ovejas 'texel', que son de carne, aunque tienen mucha lana.

Crédito

La asociación Aberedunak, que lleva más de dos décadas organizando la feria, se encargó de reunir a todos los ejemplares en el parking de la escuela de FP. Su portavoz, Justo Urquijo, lamentó una vez más, el retraso a la hora de recibir las subvenciones para hacer frente a los gastos que genera el certamen. «Este año, hemos tenido que pedir un crédito para no vernos como el año pasado, que tuvimos que poner dinero de nuestros bolsillos», se quejó.

La feria es uno de los días grandes del año en Llodio y fue una gran fiesta que contó con una enorme participación de público. Ente los puestos tradicionales, no podía faltar el de Mari Jose Urquijo, especialista en talos. «Llevamos ya tres décadas viniendo» explicó. Los más madrugadores ya esperaban su ración con bacón a las diez de la mañana. «Es el que más éxito tiene, junto al de chorizo, que es el tradicional». Con paciencia para que «el talo esté bien hecho», todo el mundo consiguió su ración.