La fuerza de la solidaridad hace cima en Vitoria

Las personas con movilidad reducida suben las montañas sentadas en un Jöelette y ayudadas por voluntarios./Rafa Gutiérrez
Las personas con movilidad reducida suben las montañas sentadas en un Jöelette y ayudadas por voluntarios. / Rafa Gutiérrez

Montes Solidarios pone su hombro para hacer realidad el sueño de personas ciegas o con movilidad reducida de subir una montaña

Jon Ander Goitia
JON ANDER GOITIA

«Andar por donde anda todo el mundo». Una afirmación tan obvia que podría hasta extrañar. Pero la realidad es bien distinta. Todos podemos cruzar un paso de cebra, bajar en ascensor e incluso subir al autobús. Pero, ¿y subir una montaña? Las personas ciegas, o con pérdida de visibilidad, o aquellas otras con movilidad reducida se encuentran aquí con un muro que no es fácil de superar. Pero se puede. Montes Solidarios nació hace dos años para ser el hombro en el que se apoyan para conseguir escalar juntos un monte. Porque no existe obstáculo que evite hacer realidad el sueño de cualquiera.

Y para demostrar cómo es posible llevar a cabo estas heroicidades la asociación volvió a celebrar, por segundo año consecutivo, una gala anual que convirtió en una «reunión familiar» en la que los miembros y participantes consiguen «ponerse cara». Los asistentes que se dieron cita este fin de semana en el Aula Fundación Vital pudieron disfrutar de teatro y música en directo, además de ver la propia proyección de un emotivo documental.

«Esta grabación pretende acercar a toda la ciudadanía el día a día de la gente ciega y con movilidad reducida», explica el presidente de la asociación, Yosu Vázquez. Unos luchadores que han conseguido llegar en bici hasta la cima del Teide, algo que hasta ahora nadie había logrado. ¿Que cómo han conseguido subir los cerca de 4.000 metros del volcán? Pues con la ayuda de una barra direccional y un Joëlette. El primero sería algo así como una guía que ayuda al invidente a seguir el camino correcto «conducido en ambos extremos por un instructor» que le acompañan en la subida.

La segunda, en cambio, «es más sencilla, pero a la vez más complicada». Para hacernos una idea, guarda cierto parecido con una bicicleta; cuenta con frenos, sillín y, por supuesto, con una rueda. Gracias a estas dos herramientas realizan rutas de 5 kilómetros, aunque las hay que superan los 12. En el caso de Álava se han marcado un objetivo: conseguir «hacer accesible» ocho recursos naturales «sin modificar las montañas ni poner rampas».

Todas estas aventuras son posibles por la «ilusión» de los componentes, aunque serían inimaginables sin un apoyo económico que las financiasen. «Necesitamos ayuda institucional y también de la gente de a pie», desliza Vázquez. Con una única aportación de 10 euros anuales se puede ser socio, aunque también se puede colaborar como voluntario o patrocinador.

La tecnología, un problema

«Vitoria es una ciudad adaptada, pero hay excepciones», asegura el presidente de Montes Solidarios. A pesar de que la tecnología facilita ahora el día a día en todos los ámbitos, esto no sucede así en la mayoría de los casos con las personas con dificultades: «Tenemos escaleras mecánicas que nos ayudan, pero para la gente en silla de ruedas resultan un grave problema», explica.

Aunque no hace falta ir a ejemplos tan extremos. Por ejemplo, algo tan cotidiano como recoger el ticket de la charcutería. ¿Cómo saber qué número toca cuando uno tiene visibilidad reducida? Un contratiempo al que diariamente tiene que hacer frente este grupo de personas. Pero Vázquez tiene una solución muy sencilla: «Basta con que los paneles electrónicos, además de ilustrar el número, también los canten», concluye.

 

Fotos

Vídeos