Una tromba de agua anega Vitoria

Inundaciones en las carreteras de Alto de Armentia/A.A
Inundaciones en las carreteras de Alto de Armentia / A.A

La fuerte tormenta, con viento y granizo, descarga más de 24 litros por metro cuadrado e inunda calles, garajes y locales en apenas veinte minutos

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Un espeso manto de nubes comenzó a cubrir la ciudad a las siete y cuarto de la tarde. Se hizo la oscuridad en Vitoria, como en un día de pleno invierno. Y llegó el aguacero. Más de 24 litros por metro cuadrado de lluvia y granizo precipitaron en los momentos de mayor intensidad de una tormenta que apenas duró veinte minutos. Suficiente para convirtir calles en ríos e inundar garajes y locales. El dato pluviométrico, registrado en la estación de medición de Euskalmet en Abetxuko, ratificaba una auténtica tromba de agua, arrastrada además por rachas de viento que a eso de las siete y media alcanzaron un pico de 71,3 kilómetros por hora.

Vitoria, toda Álava en realidad, se encontraba este domingo en situación de aviso amarillo. Se esperaban chaparrones. Y el que sufrió a media tarde la capital fue el más fuerte de lo que llevamos de verano. La lluvia redujo aquí, eso sí el calibre del granizo -mucho más dañino cuando cae seco- que sí superó el tamaño de una canica en otros puntos del territorio, como Espejo, Arbulo, Treviño o Pobes, por citar solo un puñado de poblaciones en las que dejó huella.

Los mapas de evolución de la Agencia Vasca de Meteorología marcaban a eso de las seis de la tarde -una hora antes de la descarga en Vitoria- decenas de nucleos tormentosos activos al sur, al este y al oeste. Muchos conductores estaban de camino. Y se vieron obligados a pararse en los arcenes. Incluso en la autopista AP-68, como registraba a través de las redes sociales uno de ellos, en el tramo entre Zuia y la citada Pobes. «Pasándolo francamente mal», expresaba.

Cuando el chaparrón se plantó en la capital, las imágenes de celebración de la campeona del mundo Francia, aún estaban en los televisores. Y muchos vitorianos seguían enganchados a ellas, a cubierto, en sus casas o en bares. El otro espectáculo, el de la calle, se les solapó. Visto y no visto, la lámina de agua fue ganando altura -se acabaría moviendo en el entorno de los diez centímetros-, al tiempo que el viento dejó otro rastro, el de ramas arrancadas (en Nieves Cano, por ejemplo). Incluso el servicio de tranvía tuvo que interrumpirse durante varios minutos por una avería relacionada con la tormenta.

Decenas de calles anegadas en Zabalgana (los contenedores flotaban en la Avenida de Naciones Unidas); río en Simón de Anda, en Coronación, lo mismo que bajo los túneles de las calles Madrid y San Antonio; glorietas impracticables en Salburúa, agua en el entorno de Portal de Villarreal, en Alto de Armentia... incluso transitar por la propia Avenida de Gasteiz, la principal arteria de Vitoria, llegó a ser complicado cuando amainó el chaparón.

El sistema de alcantarillado de la ciudad no dio abasto para tragar tanto agua acumulada. Y los vecinos se dedicaron a levantar las alcantarillas en puntos como el parque del Norte para ayudar a desaguar. Una auténtica cascada se coló -una vez más- en el interior del centro comercial El Boulevard.

Y no solo allí. El agua se abrió camino en muchas lonjas y bares -en el Ongi Etorri, de Sansomendi tuvieron que achicar-. Otro manto húmedo se apoderó del aparcamiento de Ajuria, en el barrio de San Martín. Efectos que se expandieron a todo el casco urbano. Pero también también a los polígonos industriales. En Betoño, por ejemplo, del gimnasio Gasteiz Sport trabajaba contrarreloj «porque abrimos a las 7.00 y todo tiene que estar limpio». En otro negocio, un garaje de coches, Autoahorro, hablaban gráficamente de la altura alcanzada por el agua que les cayó del techo. «Se ha llenado una papelera». Pero como pasa siempre, algunos se lo tomaron con humor: en Voluntaria Entrega, en Lakuarriaga, hubo quien utilizó la calzada para nadar.

Alerta naranja por intensas lluvias

El Departamento vasco de Seguridad ha activado la alerta naranja por intensas lluvias ante la posibilidad de que esta mañana se registren precipitaciones superiores a los 30 litros por metro cuadrado en una hora en puntos de la vertiente cantábrica. El aviso está vigente entre las tres de la madrugada y el mediodía, franja horaria en la que se prevén chubascos de moderados a fuertes y tormentosos, persistentes y muy abundantes. Las trombas de agua ya causaron problemas ayer en distintas zonas de Gipuzkoa y Alava.

El agua viene acompañada por un notable descenso de las temperaturas, que caerán varios grados. En Bilbao se quedarán entre los 18 y los 22 grados. En Vitoria oscilarán entre los 14 y los 24, y en San Sebastián entre los 17 y los 22.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos