Una familia de Durana denuncia la dejadez policial tras entrarles okupas en su casa

Vista del pueblo de Durana./Asier Sarasua
Vista del pueblo de Durana. / Asier Sarasua

La familia conoció por un vecino que había gente en su casa

D. GONZÁLEZVitoria

Es la casa donde crecieron. Los recuerdos de su infancia se guardan tras esos muros de piedra. Levantada a la entrada de Durana, esa bonita localidad pegada al costado noreste de Vitoria, la mañana del domingo sus propietarios conocieron por un vecino que alguien les había entrado. Pronunció la temida palabra: «okupas», cuentan a EL CORREO los dueños.

«Esta misma persona alertó a la Ertzaintza que mandó una patrulla, cuando los agentes se entrevistaron con las personas de dentro, estos les dijeron que llevaban dos meses, algo que es mentira», enfatizan. Uno de los dueños «estuvo cuidando de la huerta el viernes y al día siguiente se marchó de vacaciones». Esta casona, que ha alumbrado dos generaciones de esta familia, se usa ahora como segunda residencia. «Pero vamos a menudo», acotan.

El martes, su vecino interpuso la denuncia al seguir fuera el propietario legal que más la usa. El miércoles, ya de regreso a Vitoria, trató de ampliar el expediente en comisaría sin éxito.

«Siguen dentro»

Casi una semana después, la situación, denuncian, «prosigue igual». Ayer, por ejemplo, acudieron a su propiedad, que cuenta con una pequeña huerta anexa. «Los okupas seguían dentro de la casa». A pesar de que agradecen «el trato dispensado» por los ertzainas, aprecian también «dejadez» en el cuerpo por permitir que los intrusos continúen dentro de su propiedad. «No es ninguna casa abandonada, no entendemos cómo la Justicia no ha actuado ya para que la recuperemos».