¿Y si la acusada fallece 3 días antes del inicio del juicio? Ha sucedido en Vitoria

Imagen exterior del Palacio de Justicia de Vitoria./Jesús Andrade
Imagen exterior del Palacio de Justicia de Vitoria. / Jesús Andrade

Se conocieron en la sección de contactos de una revista. Esta mujer sacó 4.000 euros a su víctima. El caso ha quedado sin resolver por su repentina muerte

David González
DAVID GONZÁLEZ

El pasado lunes, 48 horas antes del arranque de la vista oral, comunicaron la mala nueva al Juzgado de lo Penal 2 de Vitoria. La procesada por una supuesta estafa de 4.000 euros a un hombre con trastorno orgánico de personalidad y una dependencia severa no iba a presentarse. La excusa era irrebatible. El día anterior había fallecido repentinamente en un hospital de la capital del País Vasco.

El anuncio vino desde Osakidetza, cuyos médicos certificaron la muerte de esta mujer. Investigada por un delito continuado de estafa, el asunto que le había llevado al Palacio de Justicia no era baladí.

La Fiscalía de Álava reclamaba para esta persona -sin antecedentes penales- un año y ocho meses de cárcel. También el pago de 4.000 euros de indemnización a su víctima más otros 580 euros de multa.

Tras este giro inesperado, el perjudicado ya sabe que jamás recuperará ese dinero. Presuntamente se lo prestó para ayudarle a comprar un piso en Barcelona. Al fallecer la única imputada sin haber celebrado el juicio, el asunto tuvo que cerrarse sin opción de continuidad. Y sin resolver, claro, porque tampoco hay culpable.

Y eso que el proceso, en teoría, no entrañaba demasiada complicación. Según se recogió en la fase de instrucción, ella le había pedido pequeñas cantidades económicas para tan importante inversión inmobiliaria con la promesa de que se lo devolvería todo -y de una tacada- una vez cobrara una jugosa herencia de su marido, también fallecido.

Durante siete meses, desde julio de 2015 hasta principios de 2016, este hombre entregó a la acusada pequeñas cantidades de dinero. Siempre entre los 180 y los 400 euros. Lo hizo con giros postales o en mano.

«Fácilmente influenciable»

Ella había contactado con su víctima a través del anuncio que él publicó en la sección de contactos de una revista. Parece ser que no le importó que estuviera diagnosticado de un trastorno orgánico de la personalidad, fuera alcohólico, siguiera un tratamiento psiquiátrico y tuviera reconocida una discapacidad de más del 80%. La Fiscalía, en su escrito de acusación, le definió como «una persona fácilmente sugestionable e influenciable». Una presa apetitosa para esta viuda negra.

Debido a su falta de antecedentes penales, todo apunta a que el miércoles hubiera librado el ingreso en prisión de haberse comprometido a devolver el dinero timado. «Los acuerdos son muy habituales en este Palacio de Justicia para causas en las que no hay sangre, como es ésta. Todos ganan. La víctima recupera el dinero estafado y el autor evitar 'conocer' la cárcel de Zaballa», explican fuentes judiciales. Sin embargo, en esta ocasión, el demandante jamás recuperará esos 4.000 euros prestados con su mejor voluntad.

 

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