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Fallece Amaia Arrazola, la joven ilustradora que coloreó Vitoria
La muerte de la reconocida artista a los 41 años de edad conmociona a la cultura
Su mural en la pared del trinquete de Los Astrónomos en Vitoria, la firma en diferentes edificios de Barcelona, sus libros sobre la cultura japonesa, ... los títulos que fascinaron a los más pequeños o el brillante volumen, 'Meteorito', sobre la maternidad. Entre los muchos trabajos de Amaia Arrazola -una de las ilustradoras más destacadas del panorama nacional-, queda ahora una obra luminosa y diversa. La artista ha fallecido este miércoles a los 41 años, víctima de una enfermedad detectada hace algo más de un mes.
La noticia ha causado una gran conmoción no solo en el ámbito de la ilustración y el arte, sino también en el sector editorial. Los mensajes recordándola se multiplican en redes sociales, donde amistades y seguidores recuerdan a una creadora cercana, divertida y capaz de emocionar con un trazo minimalista, colorista y algo naif. Eso no evitaba que su compromiso (feminista, ecologista...) traspasara sus piezas. Entre sus colaboraciones en prensa destacaban trabajos como 'Un mundo distinto', una colaboración en un especial publicado por EL CORREO tras la pandemia.
«Resulta difícil asimilar que Amaia no esté entre nosotros. Es complicado porque todo su trabajo estaba lleno de vida. La frescura de su trazo, la originalidad de sus propuestas hacía que no se quedase estancada en ningún registro. Amaia fue quitando capas a su dibujo para centrarse en lo esencial», apunta Kike Infame, presidente de Euskal Irudigileak, asociación profesional de ilustradores de Euskadi, acerca de una artista que se formó en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid y tras trabajar unos años como directora de arte en el sector publicitario, decidió dar probarse como freelance en el terreno de la ilustración. A nivel editorial empieza a destacar con 'Pequeña y grande: Audrey Hepburn' (2015), un título pensado para los más pequeños que formó parte de una colección que ha sido traducida a 30 lenguas extranjeras.
Otro salto en su reconocimiento se produjo con 'Wabi Sabi' (2018), un libro sobre la cultura japonesa que se acabó traduciendo al francés e inglés. Su interés por lo nipón lo desarrolló más tarde con 'Totoro y yo' (2022) y 'Bajo un cielo estrellado', publicado este año. En el sector, la pérdida de esta compañera se ha recibido con pesar mientras recordaban cómo su trabajo «irradiaba luz al salirse de los patrones». «Mezclaba ilustración y cómic, murales y páginas sin plantearse los límites entre unos y otros. Es difícil pensar que nos quedemos sin tanto talento, sin tanto afán de vida».
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Amaia Arrazola, en imágenes
La asociación de ilustradores vasco no ha sido la única en hacerse eco de su pérdida. «El mundo es un sitio mucho peor esta mañana. Te vamos a echar tanto de menos», ha trasladado la librería madrileña Grant. Desde la editorial Flamboyant, que publicó títulos como 'Simón' o 'Buenas noches, Simón', también le dedican unas cariñosas palabras. «Siempre nos alegrababas el día cuando venías a vernos cargada con tu carpeta llena de dibujos, de tus pegatinas, tus colores, tus ideas locas y tu inmensa sonrisa», traslada la compañía catalana. Los trabajos editoriales los compaginó con grafitis y otros encargos promocionales para diferentes marcas (Vueling, Coca-Cola, Movistar, Nike, Universidad de Barcelona, Adidas, Uniqlo…), que quisieron contar con su particular trazo.
La gestora cultural y poeta vitoriana Carmen Berasategui compartía la «desolación» por la muerte de una creadora que era un «festín de vida, alegría y talento». Aunque desarrolló buena parte de su carrera en Barcelona, Arrazola mantuvo un estrecho vínculo con su ciudad natal, Vitoria.
«Deja un legado luminoso que seguirá inspirado a generaciones»
Ramiro González
Diputada general de Álava
Esa huella puede verse en distintos trabajos en la capital alavesa, como el cartel azulado que diseñó el año pasado para fiestas de La Blanca, uno de los más celebrados. También expuso en diferentes ocasiones en la librería Zuloa, donde compartió su diario visual sobre Japón y los originales de 'El meteorito', una auténtica joya de álbum ilustrado que editó Lunwerg. «Nos unimos al dolor de su pareja Txemy, su hija Ane y su familia», ha trasladado este sello.
Libros destacados
'Wabi Sabi'
¿Qué son las geishas? ¿El origen del sushi? ¿A qué se refiere la estética kawaii? Las respuestas se desvelan en el libro de la ilustradora Arrazola, 'Wabi sabi', editado por Ludwerg, en el que cuenta su experiencia en Japón, donde residió un mes gracias a una beca. El título del libro hace referencia a un concepto que se refiere «a la belleza de lo roto, de lo imperfecto, lo arrugado», explicaba Arrazola.
'El meteorito'
La maternidad en sus propias carnas. Con 'El Meteorito' (Lunwerg), la artista narraba cómo su vida cambiaba a raíz del embarazo de su hija Ane. Contado con su habitual estilo desenfadado, los trazos no caían en una visión edulcorada de la maternidad. En una entrevista en este periódico a los pocos días de su llegada a las librerías contaba: «Me ha llegado el mensaje de una chica que estaba saliendo de una depresión postparto complicada con el confinamiento. Decía que mi libro le ayudaba a sentirse menos sola. Lloré un poco y para mí; sólo por ese mensaje todo el libro ya ha merecido la pena».
'Simón'
La historia de un camaleón que no cambia al mismo color de su alrededor. Con este álbum pensado para los más pequeños, la ilustradora vitoriana Amaia Arrazola reivindicaba la «autoconfianza, la tolerancia, el respeto y la inclusión». Editado en catalán y en castellano, es uno de los libros publicado por Flamboyant, una de las editoriales más reconocidas en juvenil e infantil. «Amaia ha sido Simón muchas veces. Estoy muy orgullosa del Simón que llevo dentro, es lo que me ha hecho hacer lo que hago».
'Bajo un cielo estrellado'
Una panorámica de tradiciones repletas de criaturas y leyendas, que completa su trilogía japonesa tras 'Wabi Sabi' y 'Totoro y yo' (2022). Publicado este mismo año, en una entrevista en este diario le preguntamos si pudiera conversar con alguna de las criaturas del libro, ¿cuál elegiría? «Me gustaría tener una conversación con la princesa Kaguya, o con la protagonista del cuento 'El manto de plumas', un cuento trágico que habla sobre la brevedad de la felicidad terrenal y la fuerza del amor más allá del espacio y el tiempo. Me llama la atención estas historias románticas tan diferentes a nuestro 'y vivieron felices y comieron perdices para siempre'».
El pasado julio, apenas hace cuatro meses, realizó una intervención efímera en un escaparate dedicado a Eduardo Dato, en el número 28 de la calle vitoriana que lleva el nombre del político. Allí atendía con su habitual amabilidad a los curiosos que se acercaban a hablar sobre su obra. Entre sus proyectos más singulares figura también un tarot ilustrado, 'The Magic Tarot', para la casa Fournier. Entre sus últimos proyectos de muralismo se encontraba un proyecto en Estrasburgo, en el marco del festival Colors Urban Art.
«Vitoria-Gasteiz llora hoy la pérdida de una ilustradora llena de luz, color, magia y creatividad»
Sonia Díaz de Corcuera
Concejala de Cultura
El peso de Arrazola como una de las grandes firmas de su generación, con proyectos en soportes que van de la ilustración mural a la cerámica pasando por carteles o diseño de ropa, ha hecho que las instituciones alavesas trasladen su pésame a familiares y amigos. Ramiro González, diputado general de Álava, ha lamentado esta permatura pérdida de una creadora que deja un «legado luminoso que seguirá inspirando a generaciones». Ana del Val, diputada de Cultura, traslada que esta pérdida impide conocer futuros trabajos, pero su «legado permanece para la ciudad y más allá». Sonia Díaz de Corcuera, concejala de Cultura y Educación de Vitoria, ha resaltado que deja una «enorme huella cultural» que «quedará para siempre impresa en la ciudad que le vio nacer y en todas las personas que hemos tenido la suerte de contar con su mirada».
Diferentes iniciativas vinculadas al dibujo de referencia que se celebran en Vitoria como la feria Irudika o el mercado de ilustración Mazoka subrayan su papel como una referente, «luminosa y sagaz». En una de sus últimas publicaciones, 'Bajo un cielo estrellado: Magia, belleza y leyendas japonesas', abordaba la visión oriental de la muerte. Explicaba en el libro -y en distintas entrevistas- que en esa tradición no se entiende como un capítulo cerrado o final. Lo que queda claro es que la obra de Arrazola se sigue descubriendo y ha marcado a muchos lectores y simples observadores de esos trazos vibrantes y coloridos que le hacían ser una de las grandes del arte ilustrado en España.
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