Encadena dos arrestos en sólo cinco días por amenazar con un arma en Vitoria

Tras ser interceptado por robar, pistola en mano, a un cliente de un céntrico ‘piso de droga’, le detienen por hostigar a un hombre que testificó en su contra en un juicio

DAVID GONZÁLEZ

El rostro enseguida les sonó a los uniformados que se plantaron en una calle del barrio de Zaramaga. El sujeto se parecía muchísimo al que, sólo cinco días atrás, habían detenido por un feo asunto en la calle San Prudencio. El robo, a punta de pistola, a un cliente de un presunto piso de venta de droga, ubicado en la calle San Prudencio. Aquel día, el lunes de la semana pasada, también le requisaron un cuchillo «de grandes dimensiones».

En esta segunda ocasión, fechada el viernes, hubo otra arma blanca de por medio. Según ha sabido este periódico de medios policiales, portaba un puñal de similar longitud.

El sospechoso, un vitoriano de 31 años, supuestamente acudió el mediodía del viernes a un local del barrio. Se presentó al dueño y le preguntó si le conocía. Como recibió una negativa se identificó. «Entonces el encargado cayó en la cuenta», reconocen medios policiales. Tiempo atrás, este minorista había declarado en su contra en el juicio que supuso su ingreso en la cárcel. Hace apenas unas semanas de su puesta en libertad.

Con un carrito de bebé

Presuntamente, el exconvicto le amenazó con que le «iba a matar», que era «hombre muerto» y que le iba a esperar en la puerta del establecimiento «hasta que saliera». Mientras enumeraba estas amenazas, siempre según los testimonios recabados por la Guardia urbana, se levantó el jersey y le enseñó el cuchillo. Acto seguido abandonó el establecimiento hostelero «acompañado por una chica» que empujaba «un carrito de bebé».

Pero retornó minutos después. Pidió un zurito. Se lo sirvieron y, en vez de beberlo, lo derramó en la cara del encargado. La intervención de varios parroquianos rebajó la temperatura ambiental. Llamada al 092. Ahí aparecieron los policías locales, que se llevaron al supuesto autor de las amenazas. Una cámara de seguridad grabó toda la escena. Esta prueba se antoja determinante en el juzgado, donde el abogado de la víctima ya ha presentado una petición de orden de alejamiento.

 

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