La Diócesis exige a curas y monitores reducir «las muestras físicas de afecto» a menores
La Iglesia alavesa redacta una guía para luchar contra esta lacra donde se establece que «ante la más mínima sospecha» se informará a la Fiscalía
Ander Carazo y Jon Casanova
Jueves, 6 de noviembre 2025, 14:20
La Diócesis de Vitoria ha admitido que falló a la hora de prevenir y proteger casos de abusos sexuales a menores cometidos por miembros de ... la Iglesia. Desde que en 2020 abrió la oficina de lucha contra esta lacra se han registrado cuatro casos y para evitar que haya más en el futuro, se ha redactado un protocolo de protección, prevención y actuación. Un documento en el que se establece que «toda persona que vaya a tener responsabilidad profesional o voluntaria» con niños y adolescentes deberá certificar que no consta en el Registro Central de Delincuentes Sexuales y Trata de Seres Humanos. Además, todos los sacerdotes y laicos (aquellos que participan en las celebraciones religiosas sin estar consagrados) deberán firmar «voluntariamente» un documento de responsabilidad.
Pero no quiere limitarse a meras palabras. El documento al que ha tenido acceso EL CORREO incluye una guía de «buenas prácticas preventivas». El texto cree «conveniente» que «las muestras físicas de afecto han de hacerse con mesura y respeto, y nunca han de parecer ni ser desproporcionadas». Además, se plantea que si el menor «rechaza» esos besos, caricias o abrazos hay que «respetar la integridad física del menor».
Las claves
-
Cuatro casos en la oficina de protección La Oficina de Protección de Menores y Prevención de Abusos abrió en 2020. Desde entonces han registrado cuatro casos. Sólo uno corresponde directamente a la propia Iglesia alavesa, pues otros son de congregaciones (como el reconocido por los dominicos sobre Alfonso Ruiz de Arkaute) o que ocurrieron lejos de Álava.
-
Supervisión de los antecedentes Todo religioso o laico que vaya a ejercer una actividad relacionada con menores deberá aportar el Certificado Negativo de Registros de Delincuentes Sexuales. Éste ya se solicita en la Función Pública o en colegios.
-
Proteger antes que investigar El nuevo protocolo de la Iglesia establece que «protegemos primero, investigamos después». «No esperamos a tener certezas», subraya el documento. «Ningún menor debe sentirse solo o o ignorado».
-
Trato con afecto y respeto Las muestras de afecto nunca incluyen caricias, besos ni abrazos, afirman. «No iniciamos ni respondemos a contactos físicos o insinuaciones que puedan resultar ambiguas, incómodas o inapropiadas», reclama. Los encuentros con menores, «con puertas abiertas o ambientes supervisados».
-
Sin encubrir ningún caso «Actuamos con transparencia y, si es necesario, informamos a las autoridades competentes sin esperar ni encubrir», señalan.
No sólo eso. El texto sugiere «evitar quedarse a solas mucho tiempo con un menor, por ejemplo, en la sacristía de la Iglesia o en una sala o dependencia parroquial, y nunca con la puerta cerrada». «Dejar la puerta abierta cuando se habla con un menor en un despacho o habitación. O bien hablar con él en un exterior donde otros adultos puedan ser testigos del encuentro. Es decir, llevar a cabo como norma una política de puerta nunca cerrada», insta a su comunidad.
«La persona que interactúa con niños tiene que ser consciente de lo que el niño tiene que sentirse seguro», subrayó el exmagistrado Jaime Tapia, nuevo director de Cáritas en Vitoria, en la presentación de este documento, que ha reclamado que «por encima de todo» hay que dar credibilidad, acompañamiento y apoyo a la víctima. Porque la directriz es actuar de inmediato ante cualquier sospecha de abuso. «No esperamos a tener certezas. Protegemos primero, investigamos después. La seguridad de los menores está siempre por encima de todo», subrayan los autores de este documento. «Vamos a actuar ante la más mínima sospecha y lo pondremos en conocimiento de las autoridades, en concreto de la Fiscalía», planteó la abogada Laura García, que dirige la Oficina de Protección de Menores y Prevención de Abusos de la Diócesis.
Se plantea que es «motivo inmediato de cese en la actividad pastoral cualquier relación sentimental, consentida o no, de un adulto con menores de edad, monaguillos, miembros de grupos de catequesis, de otros grupos infantiles o juveniles de parroquias o colegios». También se recomienda a los religiosos o laicos que si observan «sentimientos de afecto o enamoramiento» hacia ellos, que «bajo ninguna circunstancia deben responder o insinuarse positivamente (...) sino establecer de forma inequívoca y con buenas maneras los límites adecuados de comportamiento, relación y aprecio».
Por eso, se plantea la «prohibición absoluta» de «juegos, bromas o castigos que puedan tener connotación sexual» evitando «cualquier tipo de conductas que impliquen o sugieran desnudarse o besarse». Piden restringir «novatadas y otras dinámicas o juegos que puedan llevar actos vejatorios, denigrantes o sexistas». La guía de la Diócesis avisa que «nunca» deben compartir «habitaciones de hotel o tiendas de campaña con adolescentes o niños». Y se les dice a los sacerdotes, religiosos, profesores o monitores relacionados con la Iglesia que «no deben entrar en los vestuarios, baños ni duchas mientras haya menores presentes».
«En las convivencias, acampadas o viajes es siempre oportuno invitar a que vayan algunos padres, incluso a que sean parte de la actividad», sugiere. Y se reclama que todos los encuentros o comunicaciones «fuera del contexto, colegial o deportivo» se deben comunicar a los progenitores.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión