Intentan derribar la Cruz de Olárizu

La base de la Cruz de Olárizu presenta importantes daños./E. C.
La base de la Cruz de Olárizu presenta importantes daños. / E. C.

Desconocidos rompieron parte del encofrado de la base con un martillo percutor y una rotaflex y lo grabaron en vídeo

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

La Cruz de Olárizu está en riesgo de derrumbe debido al sabotaje que sufrió la noche del miércoles. Varios desconocidos emplearon un martillo percutor y una rotaflex para dañar la parte más sensible de la estructura, el arranque de la barra vertical. Cortaron parte de las varillas del encofrado e incluso dejaron colgadas unas cuerdas que invitaban a tirar de ellas para tumbar la estructura. La acción está grabada en un vídeo que los autores enviaron a la emisora Hala Bedi. Acompañaron las imágenes de un comunicado en el que reivindican la acción porque, «no podíamos quedarnos de brazos cruzados». «La cruz franquista ya es pasado».

Este ataque llega al final de un año en el que la estructura que remata Kutzemendi, la denominación topográfica de esta cima a la que decenas de personas suben cada día, ha sido objeto de controversia entre quienes defienden su origen religioso y quienes consideran que es un monumento franquista que hace apología de la dictadura. Entre los segundos están los integrantes del concejo de Mendiola, en cuyos terrenos se erige la Cruz. El pueblo acordó en abril el derribo o traslado de la escultura y comunicó su decisión al Ayuntamiento. Los días previos a la romería de Olárizu esto se hizo público y surgió una polémica política y ciudadana. Gorka Urtaran dijo que no aprobaría ninguna licencia de derribo, aunque Mendiola nunca ha pedido tal permiso.

El Consistorio optó por colocar una placa que contextualizara el origen. La idea de poner la escultura en Olárizu partió hace 66 años de un grupo de vitorianos, algunos pertenecientes a conocidas familias nacionalistas, que querían recordar así la denominada Misión de Vitoria, unas jornadas religiosas. El gobernador franquista se apropió de ella y ordenó poner una placa en recuerdo de los «sacerdotes caídos por Dios y la Patria». No hubo inauguración.

Vista general de la Cruz de Olárizu, en la que se aprecia el destrozo causado.

Este cartel, ubicado cerca de la Casa de la Dehesa, fue atacado nada más colocarse y la propia Cruz de Olárizu ha aparecido también con pintadas en varias ocasiones. Los autores de este último sabotaje consideran «hiriente y ofensivo» lo que consideran «el juego político» surgido entorno al monumento. «Los actos propagandísticos y los intereses partidistas han chocado con un acto de dignidad popular. Se le ha dado la espalda a la decisión de derribar la cruz franquista, imponiendo una decisión injusta». «La memoria ha sido infravalorada y apartada, mientras que las protagonistas han sido la amnesia histórica y el lavado de cara del franquismo», agregaron.

90 metros vallados

Técnicos municipales y bomberos valoraron este jueves el estado de la Cruz, alrededor de la cual se han instalado vallas de dos metros de altura que abarcan un perímetro de 90 metros. Además un herrero fabricó una especie de arnés que se colocó en la zona dañada para apuntalar la cruz y matenerla recta. Será necesario ahora redactar un plan de reforma. Urtaran, que anunció la interposición de una denuncia y la apertura de una investigación policial para dar con los autores, dijo que la reforma va a «requerir de una intervención más compleja, larga y duradera en el tiempo». «Los daños son importantes», admitió. «No vamos a permitir que unos pocos se tomen la justicia por su mano y vamos a tomar medidas para que la Cruz pueda volver a tener condiciones de seguridad y que pueda permanecer donde lleva muchos años. Forma parte de nuestro paisaje y de nuestra historia. Y menos admisible es aún que esas personas tengan respaldo político en este Ayuntamiento, porque eso nos retrotrae a tiempos pasados».

Luis Angel de Apraiz, hijo de uno de los promotores de la cruz, rechazó un ataque tras el que ve «una falta de respeto a las ideas» y volvió a negar el origen franquista de la Cruz. «Es de todos los vitorianos», dijo. «Son tan bestias y fanáticos como los franquistas», dijo. En parecidos términos se expresó Maite Sáez de Olazagoitia, hija de otro impulsor. «Esto es lo que se puede esperar de cierta gente que es intolerante».

El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, también rechazó el sabotaje. «Atacar un símbolo religioso que no tiene las connotaciones políticas con que lo quieren pervertir nos entristece y preocupa profundamente. Nos reafirmamos en la construcción de una sociedad en la que convivamos en armonía, sin lugar para las discriminaciones, la violencia o el odio». El concejo de Mendiola se reunió por la tarde para valorar lo ocurrido.

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Se han cortado varias varillas del forjado de la Cruz de Olárizu.
Se han cortado varias varillas del forjado de la Cruz de Olárizu. / E. C.

EH Bildu rechaza condenar el ataque

En el Ayuntamiento de Vitoria, todos los partidos condenaron este jueves el ataque excepto EH Bildu, que rechazó sumarse a la declaración acordada por el resto de grupos (PP, PNV, PSE, Podemos e Irabazi), que incluía la palabra 'condena', por lo que no se pudo aprobar una declaración por unanimidad. El alcalde, Gorka Urtaran, manifestó que la Cruz «es algo mas que un símbolo religioso, forma parte de nuestro patrimonio e historia», y «nada tiene que ver con el franquismo», ya que «se erigió por suscripción popular. Lo que no se puede hacer es dar cobijo a actos violentos», criticó en alusión a EH Bildu. Desde la coalición pidieron «un debate sobre cómo actuar con elementos heredados de la dictadura» y ven «necesario, desde el consenso, retirar todas sus expresiones en la ciudad». La portavoz del PP, Leticia Comerón, expresó su preocupación por el «incremento de la radicalidad en Vitoria», y calificó el ataque como «una ofensa para todos los vitorianos». «Espero que se coja a los delincuentes y se les haga pagar de su bolsillo los desperfectos», reclamó.

 

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