¿Por qué fue derribado el convento de San Francisco?

Solar dejado por el derribo en el que se aprecia el arco de la Magdalena y la fuerte insolación que reciben las viviendas de la calle San Francisco./Guinea, Archivo Municipal de Vitoria
Solar dejado por el derribo en el que se aprecia el arco de la Magdalena y la fuerte insolación que reciben las viviendas de la calle San Francisco. / Guinea, Archivo Municipal de Vitoria

Algunos apuntan que una de las razones era que daba sombra a la casa de varios políticos situadas en la calle San Francisco

FRANCISCO GÓNGORA

El SOS lanzado por el arqueólogo Ismael García-Gómez para salvar de su derrumbe las ruinas que quedan aún visibles en un caño detrás de la Delegación central de Hacienda del antiguo convento de San Francisco han hecho recordar que, como el Guadiana, este es un asunto que aparece y desaparece a la vez, pero sin llegar a una solución definitiva. Vamos a recordar los días aciagos de la demolición. El mismo Ismael García-Gómez recupera en su blog las palabras de Venancio del Val, que vivió de cerca el trágico acontecer de los últimos días del monasterio. Fueron publicadas en el periódico ‘El Correo Español / El Pueblo Vasco’ el martes 8 de mayo de 1984.

Escribe Venancio del Val: «Un día del mes de abril de 1930 se inició el derribo de la iglesia gótica perteneciente al que había sido convento de San Francisco, de tanto recuerdo histórico en la vida cotidiana, hasta su desaparición en 1845. El primer antecedente del derribo del mencionado templo es del año 1902, que es cuando se propone regalar al Ayuntamiento el viejo convento, junto con el de Santo Domingo, destinados entonces a alojamiento de tropas, a condición de que la corporación municipal proporcionara terrenos para la construcción de dos nuevos cuarteles.

Ruinas del arco de la capilla de la Magdalena, del convento de San Francisco en la actualidad.
Ruinas del arco de la capilla de la Magdalena, del convento de San Francisco en la actualidad. / Eduardo Argote

Sin prosperar la propuesta, cuatro años después estuvo a punto de llevarse a cabo el derribo, al haberse proyectado construir en los mismos terrenos la catedral nueva – que luego se llevó a los terrenos de las Brígidas–. Así se llegó hasta el año 1920, que es cuando se construyó el cuartel que hasta poco conocimos en la calle Santiago, a condición de que por el Ayuntamiento se realizara el derribo de San Francisco.

Por fin, el año de 1927 se efectuó la subasta del viejo convento de San Francisco, a pesar de que ya para entonces, siete meses antes, se había advertido su interés artístico y había sido incoado expediente para su declaración de monumento nacional, a solicitud de la Comisión provincial de Monumentos. Albergaba por su parte el Ayuntamiento, siendo alcalde Enrique Iglesias, que el templo estorbaba los planes de urbanización, cuando realmente no era así.

El 29 de agosto de 1927, el director general de Bellas Artes ordena la suspensión del no iniciado derribo. Y, mientras se desataba una campaña en favor del mantenimiento del edificio, el alcalde presiona cerca del presidente del Gobierno, el general Primo de Rivera, para que anule la orden de suspensión del derribo.

Al año siguiente, el Ayuntamiento traspasa la edificación de la Caja de Ahorros Municipal y ésta se compromete al derribo. El 13 de febrero de 1928 el presidente del Gobierno autoriza al Ayuntamiento para proseguir las obras de reurbanización que dos meses y medio antes habían sido autorizadas por la Junta de Patronato del Tesoro Artístico Nacional. No obstante, no se decidió el alcalde a iniciar el derribo.

El 8 de abril se recibe en Vitoria la orden de suspensión del derribo. Recibida en el Gobierno civil, éste la traslada al Ayuntamiento, que la trasmite a la Caja de Ahorros, de la que luego pasó al arquitecto y al contratista. Pero, mientras se cubre lentamente estos trámites, a las 48 horas de haberse recibido dicha orden de suspensión, el día 10 se abre una brecha mortal en el ábside de la iglesia. Al día siguiente en la Academia de la Historia se presentaba un informe, en la de Bellas Artes el 28, proponiendo la inclusión del templo en el Tesoro Artístico Nacional.

Uno de los poderosos motivos del derribo parece que consistía en el beneficio que con ello obtendría la insolación de las galerías de algunas casas de la calle San Francisco, vinculadas a munícipes o ex-munícipes vitorianos. Seis meses después, como un sarcasmo, el mismo ministro de la Gobernación que había dispuesto la reanudación del derribo se dirigía al gobernador para darle cuenta de una R.O. por la que se decretaba que debía remitir el expediente al de Instrucción Pública y Bellas Artes para resolver el caso sobre la iglesia de San Francisco de la manera que se estimara más acertada.

El derribo fue total, y únicamente se conservó, más que todo por estar adosada a una de las casas de la calle San Francisco, una portada renacentista, que quedó oculta al ser construido el edificio de la Delegación de Hacienda, y que es o que ahora se pretende tardíamente salvar».

«Han pasado ya más de 30 años de este artículo, ya es hora de que nos pongamos manos a la obra ¿no?», dice Ismael García-Gómez.

Las obras que se van a ejecutar en el entorno del antiguo Banco de España pueden ser la llave para que la salvación del arco se pueda acometer. El asunto es complejo por cómo está dividida la propiedad de ese patio donde se ubica el arco. Ha habido numerosos intentos para dar una solución. Se puede estar en la antesala de la definitiva.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos