Derrama (de Vigo)

Derrama (de Vigo)
ÁNGEL RESA

Aprovechando que el Urumea pasa por San Sebastián, el equipo de las antiguas 625 líneas que capitanea Joseba Fiestras se reunió el pasado septiembre durante el Zinemaldia con el Ministerio céltico, no del Tiempo, que encabeza Méndez (de Vigo). La razón habría que buscarla en la cuadratura del círculo y en el cierre menos ahogado de los balances. Que todo va de números cabalísticos. El ingreso del Gobierno central en el 'pool' de patrocinadores económicos del FesTVal vitoriano supondría añadir una cuarta pata financiera al trípode que vienen formando el Ayuntamiento, la Diputación y Lakua. Todo ello para consolidar un congreso catódico ya enraizado y festejar el décimo aniversario, cifras redondas sea en modalidad árabe o en X romana, del certamen.

Veremos si el negociado de quien ejerce como portavoz de La Moncloa extiende pasta sobre la alfombra anaranjada que cubre a principios de septiembre el tramo final de la calle San Prudencio. Que el mantenimiento de las citas requiere voluntad, pero sin los ojos en forma de dólares del tío Gilito no hay modo de conservar los programas. Ni los televisivos en el supuesto alavés que nos ocupa. Eso sí, en el caso de que 'Madrid' -como acostumbramos a hablar del todo a través de la parte- decida ocupar un sitio en la partida, a ver qué título le ponen a la derrama. Lo escribo porque no hay consigna alguna para el FesTVal en esos presupuestos generales cuya aprobación depende del PNV o, en ocurrencia del exalcalde Javier Maroto, de cinco votos del PSOE prestados a cuenta. Y para ello, el Gabinete de Montoro y Rajoy necesita que Pedro Sánchez varíe siquiera una pizca su contundente y escueto 'no es no'.

Tampoco sería la primera vez, y todos nos atrevemos a pensar que ni la última, en que los ejecutivos toman una partida del cajón de-sastre para esas emergencias domésticas de última hora. ¿Ocurrirá así con la cita anual de las cadenas con Vitoria? Continuará, como toda serie televisiva que se precie hasta el ingreso por agotamiento de los guionistas.