Patxi Viana, Alavés de Junio

«Se deja de lado la Historia por vivir en exceso el momento»

Patxi Viana ejerce de secretario de la Asociación Histórica Vitoria 2013, a cuyos miembros hace partícipes de su galardón. /Igor Aizpuru
Patxi Viana ejerce de secretario de la Asociación Histórica Vitoria 2013, a cuyos miembros hace partícipes de su galardón. / Igor Aizpuru

El profesor jubilado Patxi Viana persigue la promoción turística de Vitoria y Álava con la difusión de sus episodios históricos

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

Después de media vida entre el encerado y los pupitres, al inquieto Patxi Viana (Pipaón, 1946) le abordó el dilema de qué hacer como jubilado. Como nunca fue de pasar revista a las obras públicas de Vitoria, se decantó por cultivarse aún más, enredar en los episodios locales y contarlos a quien le atienda. Por su entusiasta dedicación, EL CORREO le ha reconocido 'Alavés de junio'.

- Doctor en Historia, licenciado en Geografía e Historia, maestro de Enseñanza Primaria con especial dedicación a adultos y pedagogo terapéutico. Ante semejante currículo cabe sospechar que se le daba bien lo de meter codos.

- Más que empollón he sido, y sigo siendo, de marcarme objetivos. Logrado uno, iba a por el siguiente y así sucesivamente. También me inicié en la grafología porque como profesor me interesaba conocer mejor a mis alumnos. Siempre le he dado importancia a la observación y la aplico en el arte, una de mis grandes pasiones.

- Llegó a ser religioso corazonista, hasta que descubrió que le faltaba vocación.

- Era lo que se llevaba entonces. En mi casa me dijeron: 'tú tienes que ir por ahí'. Y como era muy obediente, lo acepté hasta que me di cuenta de que el camino elegido no me llevaba a ninguna parte. Aun así hice todo lo posible por que me sirviera de cara a mi gran objetivo, la enseñanza. Tengo vocación de servicio.

- ¿Y cómo así le dio, décadas más tarde, por desempolvar la Batalla de Vitoria?

- Además de seguir colaborando con el Centro de Adultos del que fui profesor y director durante más de treinta años, conecté con gente ilusionada por promocionar el hecho más relevante de la historia de la ciudad.

- ¿...?

- Me llegaba la jubilación y no quería marginarme, sino seguir trabajando en algo que mereciera la pena. En aquellos momentos se preparaba el bicentenario de la Batalla de Vitoria y me integré en la Asociación Histórica Vitoria 2013, a cuyos componentes hago partícipes del galardón de EL CORREO. En realidad me vale lo mismo la batalla que cualquier acontecimiento interesante para la ciudad, que le reporte trascendencia, promoción, turismo, beneficio... Es como lo del explorador Henry Morton Stanley, que estuvo aquí hace 150 años y lo conmemoramos hace unos días. Es un episodio desconocido por la gente, pero resulta increíble que el 'New York Herald' le mandara de corresponsal a Santa Cruz de Campezo en 1869. Es de lo más singular que un periódico norteamericano se preocupara de lo que pasaba en un pueblecito de Álava, en un lugar poco menos que recóndito para sus lectores. Pero Estados Unidos quería meter las narices en Cuba y le interesaba todo cuanto aconteciera en España para debilitar su posición en la isla y forzar su salida, como así pasó. Stanley también se interesó por los escenarios de la batalla.

- De todo cuando ha conocido o descubierto de la Guerra de la Independencia en Álava, ¿qué le ha llamado la atención poderosamente?

- La ingente cantidad de información que sobre Vitoria y su batalla se encuentra repartida por Europa: grabados, dibujos, poemas, canciones, sinfonías, obras de teatro, zarzuelas, recuerdos en museos, literatura y, sobre todo, una moda llamada 'Moda Vittoria'. La modista de la casa real británica la creó después de la batalla inspirada en nuestra ciudad, aunque nada tenía que ver con la ropa que vestían nuestros antepasados. Es un tema fascinante que espero darlo a conocer.

- Entre los vitorianos los hay que solo ven destrucción y muerte en ese hito. Que no hay nada que recordar ni celebrar al cabo de dos siglos.

- Nadie habla de celebrar. No se está celebrando nada, ni mucho menos el sufrimiento o la muerte de aquellos vitorianos. Se trata de rememorar un hito que tiene gran trascendencia para el futuro de la ciudad. Hoy en día por todo el mundo se recrean muchos y variados acontecimientos históricos. Es un tema que está reportando beneficios económicos y puestos de trabajo.

Retirar el monumento

- También se ha cuestionado la vigencia del monumento en la plaza de la Virgen Blanca.

- En su origen fue, y así debería ser, un reconocimiento al General Álava, a la persona, al héroe que liberó a sus vecinos de un saqueo anunciado y de la ocupación francesa. Ahora bien, si se trata de retirarlo, los mismos que lo alentan deberían quitar otras esculturas, eliminar nombres incómodos del callejero, prohibir los alardes y las tamborradas, tirar abajo las murallas sobre las que se demarró tanta sangre, dejar de ver las películas bélicas y de indios porque sus tribus sufrieron un genocidio... Si así fuera, habría que destruir gran parte del patrimonio.

- Los alaveses no sabemos ni lo que tenemos. ¿Está de acuerdo con esta apreciación?

- Se deja de lado la Historia por vivir en exceso el momento presente. Pero cuando recuperas datos y los divulgas, a la gente le encanta, le atrapa. Álava es muy rica en acontecimientos.

- ¿Qué se puede hacer para llamar la atención?

- Las historias, las anécdotas solo interesan si alguien las transmite. Porque en la medida en que se conocen, gustan. Y si las olvidamos, se perderán para siempre.

- ¿En qué está ahora Patxi Viana?

- Me apasiona el arte, sobre todo el románico, el más misterioso, el más rico en información.

- ¿Cómo llega a construir un relato creíble de algo que sucedió hace siglos y vaya usted a saber cómo fue?

- Recogiendo datos, comparando opiniones, observando los detalles y arriesgándose a hacer propusetas creíbles.

Su frase

La Batalla de Vitoria
«No se celebra la guerra, se rememora un hito de gran trascendencia para la ciudad»