Decomisados 120 kilos de bonito en Vitoria transportados en un remolque para perros

Decomisados 120 kilos de bonito en Vitoria transportados en un remolque para perros

Los nueve ejemplares serán destruidos después de haberse «roto la cadena del frío» al estar expuestos a una temperatura de 16 grados

GABRIEL CUESTA

Sin ningún tipo de refrigeración y en un remolque para perros que registraba en su interior una temperatura de 16 grados. Hasta un total de 119 kilogramos repartidos entre nueve ejemplares de bonito 'fresco' llegaron de esta peligrosa forma a una pescadería en el mercado del Ensanche, ubicado en el barrio vitoriano de Coronación. El producto no contaba con ninguna medida higiénico-sanitaria ni de refrigeración para evitar la rotura de la cadena del frío; unas condiciones de transporte completamente irregulares en el caso de alimentos perecederos.

El cargamento de pescado fue descubierto a primera hora de la mañana de este miércoles, cuando la Policía Local de Vitoria procedía a multar al vehículo que portaba el remolque por encontrarse en una zona de carga y descarga de la calle Aldabe, justo delante del acceso al mercado, donde se encuentra la pescadería en cuestión. Fue el fuerte olor a pescado lo que confirmó las sospechas de la patrulla. Porque las autoridades estaban realizando un seguimiento exhaustivo del remolque, que había sido detectado varias veces en el lugar y del que se sospechaba que pudiese estar realizando un transporte de pescado en condiciones inadecuadas para la salud. El vehículo tampoco contaba con la ITV ni el seguro en regla, han indicado fuentes policiales.

Es entonces cuando los agentes han solicitado la intervención de personal veterinario del Ayuntamiento de Vitoria, que posteriormente ha decidido decomisar el cargamento. En la inspección del bonito, que estaba siendo descargado en la pescadería por un varón de 64 años de edad, los expertos confirmaron la «rotura de la cadena de frío», con una temperatura en el interior del remolque igual o superior a los 16 grados Celsius, cuando debería ser mucho menor para transportar pescado. «Se ha tomado la temperatura con una sonda. En el transporte de alimentos debe rondar los parámetros en los que se produce la fusión del hielo o algo por debajo. Como máximo, se permite que estén a ocho grados», explica a EL CORREO Pepe Fernández, veterinario del Ayuntamiento de Vitoria.

La pescadería se encuentra en la entrada al mercado del Ensanche por la calle Aldabe.
La pescadería se encuentra en la entrada al mercado del Ensanche por la calle Aldabe. / Ainhoa Górriz

Posible intoxicación

De hecho, «el bonito es una variedad de pescado especialmente sensible a los cambios de temperatura» que se producen cuando no se reúnen las características de isotermo-refrigerado y tampoco se cumplen las debidas condiciones higiénico-sanitarias, como ha ocurrido en este caso. ¿Por qué? «Libera de forma natural histamina endógena y dispara su concentración en el bonito», es decir, comienza pronto su proceso natural de descomposición en comparación con otros alimentos. «Ingerir la histamina a niveles altos puede producir una intoxicación química en el consumidor. En la mayoría de los casos sería leve y tan solo provocaría alguna roncha e hinchazón labial, pero si alguien es sensible a esta sustancia puede ser grave», señala Fernández.

«Todo esto se sale de la norma. Estos casos no se detectan de forma habitual. Por lo general, los pescaderos de Vitoria cumplen los requisitos mínimos con profesionalidad», defiende el experto. «No se puede traer bonito desde Bilbao en verano así. Es básico y lógico. Hay que usar, como mínimo, una pequeña nevera isotérmica». La Policía Local ha realizado el correspondiente informe policial de la actuación. También se ha redactado un informe desde el Departamento de Deporte y Salud del Ayuntamiento que ha sido enviado al Gobierno vasco, organismo encargado de realizar la inspección correspondiente a este tipo de locales.

¿Para qué sirve la cadena de frío?

El empleo del frío permite conservar durante mayor tiempo los alimentos y también paraliza el crecimiento en ellos de microorganismos responsables de intoxicaciones o toxiinfecciones. Los productos congelados deben permanecer a temperaturas muy bajas hasta el momento de su consumo. Unas condiciones que no deben romperse, ya que entonces las bacterias recuperan el tiempo perdido, lo que supone un peligro para la salud del consumidor.