Cultivo de marihuana, una epidemia en Álava

Macrocultivo en Oreitiasolo 'alimentado' con luces encendidas las 24 horas y sistema de ventilación, todo escondido en un sarcófago de pladur dentro de un pabellón. / Policía Local

La proliferación de productores ilegales, algunos con variedades transgénicas más peligrosas, preocupa en ámbitos policiales

David González
DAVID GONZÁLEZ

Puede que tras la puerta de ese pabellón con una actividad inocente en apariencia se esconda una. De un tiempo a esta parte, los polígonos industriales alaveses con menos trasiego concitan la atención de los productores de marihuana. De manera periódica, las diferentes policías logran destapar algún macrocultivo bajo techo. El último lo desveló la Ertzaintza el viernes 1 de junio. En lo que va de año, 2.620 plantas han sido ya seccionadas antes de tiempo -y destruidas- por efectivos policiales. Privaron con ello a sus responsables de unos 9,4 millones de euros por su venta. Son datos que preocupan en medios policiales.

Porque el negocio ilícito de la marihuana ha aumentado notablemente en Álava. Medios policiales calculan en «no menos de ocho macroplantaciones» las que están desperdigadas por las diferentes zonas industriales del territorio. La provincia se ha convertido en una gran exportadora de esta droga, a pesar de que este tráfico está duramente penado por la justicia.

El «dinero fácil» explica el boom productivo, parejo a la demanda en las calles. «Se paga en torno a 4.500 euros por kilogramo», detallan medios consultados. «A esta cantidad hay que añadirle entre 1.000 y 1.500 euros por cada frontera traspasada». O sea, hasta 6.000 por fardo con cruzar a Hendaia. La mafia china desmantelada hace unos meses por el Sicta, una unidad de la Ertzaintza especializada en organizaciones criminales, producía en Estíbaliz y en Navarra. Enviaba su producto al Reino Unido. Entre los ahora activos, Francia es el destino preferido. Cruzar la frontera no parece un problema.

800 gramos por planta

A este tráfico ilegal se añade que «ya casi todo el mundo opta por la marihuana transgénica». Mucho más potente y, por tanto, peligrosa. También es más fértil. «Por cada planta ahora se obtiene un mínimo de 800 gramos de producto». Luego se venderá por unos seis-siete euros el gramo en las calles vitorianas. Fuera del país, su precio se eleva exponencialmente.

El primer indicio de la presencia de esta variedad corresponde a la Policía Local. Lo obtuvo en el interior de una nave de Oreitiasolo, donde habían levantado un invernadero de pladur, valorado en unos 50.000 euros. Tras su puerta crecían 442 plantas. Había calendarios de siembra, riego, recogida. Como una empresa más. «Bajo techo y con focos de luz las 24 horas, la marihuana transgénica produce de cuatro a seis cosechas al año», alumbran policías especializados. En exterior, solo una.

Tal es la profesionalización en este sector que esas estructuras de pladur, para limitar olores chivatos, están a la orden del día. Cuando llega la época de recogida, sus responsables se valen de descogolladoras y envasadoras al vacío. «Cada vez está entrando más gente que nada tenía que ver con este negocio con el reclamo de un dinero teóricamente sencillo». Uno de los supuestos responsables de un cultivo destapado en Júndiz en abril por la Policía Local es un cantante de trap (una rama del rap).

Pero esta variedad transgénica conlleva un riesgo añadido. Alcanza porcentajes «del 20 al 27% de THC (compuesto químico de efecto psicotrópico), tres veces más que la que se producía anteriormente». De ahí que sus efectos sean mucho más potentes, lo mismo que su poder adictivo. «Sus consecuencias futuras para la salud son impredecibles», suele repetir el experto Miguel Gutiérrez.

En su contexto

2.620
plantas de marihuana se han incautado en lo que va de 2018 en Álava por efectivos de la Ertzaintza, Policía Local y Guardia Civil. En Bizkaia superan por poco las 2.110 plantas requisadas, mientras que en Gipuzkoa los registros rozan el millar.
Encarecimiento
Fuentes policiales hablan de «hasta 4.500 euros por kilo». Este precio se incrementa «en 1.000-1.500 euros» por cada frontera traspasada para su venta.
Producto modificado
Hace más de dos años que se detectó el primer cultivo transgénico. Su 'pegada' es mayor, pero sus consecuencias médicas resultan «impredecibles».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos