La crisis del diésel suprimió 800 empleos en Mercedes Vitoria, según UGT

Trabajadores de Mercedes abandonan la planta de Vitoria al terminar su turno./Jesús Andrade
Trabajadores de Mercedes abandonan la planta de Vitoria al terminar su turno. / Jesús Andrade

A los 650 trabajadores eventuales que no fueron renovados, el sindicato suma 150 que se contrataron para cubrir las vacaciones de verano

Ander Carazo
ANDER CARAZO

La crisis del diésel ha golpeado de forma vigorosa a la planta de Merdedes Benz en Vitoria. Según los datos aportados en las Juntas Generales de Álava por los representantes del sindicato UGT, en el último semestre de 2018 se ha registrado una «amortización» o, lo que es lo mismo, la 'no renovación' de 800 empleos desde el 31 de agosto hasta Nochevieja. En una entrevista concedida en diciembre a este periódico, el director de la factoría, Emilio Titos, ya admitió que no se había podido mantener «a 650 trabajadores eventuales». ¿Y los 150 restantes? Son los denominados 'holiday workers', es decir, la gente que se contrata para el periodo vacacional y que permanecieron hasta septiembre en la factoría.

La incertidumbre generada por los planes del Gobierno de Pedro Sánchez y otros líderes europeos ha provocado incertidumbre entorno a este combustible y una caída en la compra de vehículos. Los representantes de la central han indicado que en el territorio hay más de 20.000 personas que viven del sector -tres cuartas partes de modo indirecto- que ahora se arriesgan a la inestabilidad que, en base a un estudio realizado por sindicatos alemanes, podría poner en peligro «más de 5.000 puestos» en un hipotético adiós a los combustibles derivados del petróleo.

Las previsiones que tenía Mercedes para 2018 era poner 163.000 furgonetas en la carretera. Finalmente, salieron por el portón de Avenida de los Huetos 146.000, es decir, 17.000 menos de las deseadas. El secretario general de UGT en la planta vitoriano, José Ignacio Andrés, lamentó que los anuncios sobre el diésel ya han provocado «la paralización del tercer turno y la supresión de 168 horas por jornada». De hecho, en el mes de febrero habrá paros de producción y las centrales empiezan a temer que esto desemboque en la convocatoria de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).

Tanto Andrés como el responsable ugetista para el sector de la automoción en Euskadi, Koldo Sánchez, han apostado por la creación de una mesa de negociación nacional que reúna a la patronal, los sindicatos y a los representantes de las Administraciones para realizar un análisis en profundidad de en qué medida se pueden reducir las emisiones contaminantes y configurar una legislación que «no genere trastornos laborales».

Y es que los dirigentes de UGT han sostenido que la evolución tecnológica del diésel ha provocado que, en estos momentos, existan automóviles consumidores de diésel que contaminan menos que algunos gasolina. «Las emisiones dependen más del modelo que de las motorizaciones», ha indicado Sánchez. «Tenemos dudas de que se esté legislando con el enfoque correcto para atajar los problemas de contaminación», ha rematado.