Corcho, lana y celulosa contra el frío

Naiara Ordoñana y Jon Alba, con algunos de los materiales en la sede de la 'startup'. /Jesús Andrade
Naiara Ordoñana y Jon Alba, con algunos de los materiales en la sede de la 'startup'. / Jesús Andrade

La empresa vitoriana Ecoisola aísla viviendas y establecimientos con materiales sostenibles

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Las averías en la calefacción sólo suelen detectarse cuando comienza a hacer frío. También es cuando muchos propietarios se plantean mejorar el aislamiento de sus casas con el fin de reducir sus facturas y aprovechar al máximo el calor. El vitoriano Jon Alba veía déficits en la rehabilitación de las viviendas cuando trabajaba en un estudio de arquitectura, así que tomó la decisión de cambiar su ocupación para poner en marcha Ecoisola, su propia empresa de aislamientos ecológicos.

«La fibra de vidrio no es biodegradable y el poliuretano proyectado es un plástico que tiende a descomponerse», explica Alba. En su oficina del centro de empresas del Casco Medieval guarda muestras de productos como celulosa, corcho o lana de roca, materiales de procedencia ecológica capaces de retener el calor en las viviendas. Pero lo que realmente distingue a Ecoisola es la técnica con la que aplican estos aislantes sin necesidad de obras. «En vez de colocar mantas, que pueden caerse o doblarse sobre sí mismas dejando las paredes al descubierto, insuflamos estos productos en las cámaras hasta llenarlas por completo», señala Naiara Ordoñana, esposa de Jon y comercial de la empresa.

«Primero le echaba una mano, pero al cabo de un año me incorporé yo también», recuerda la antigua comercial de pinturas de automóvil. Fue entonces cuando se constituyeron como socios y hoy en día ya cuentan con otros tres empleados a su cargo. «Procuramos cuidar al cliente y estar presentes en los proyectos, pero lo cierto es que podemos aislar varias viviendas en un día», explica esta pareja. Gracias a una potente máquina insufladora capaz de elevar y compactar estos materiales hasta siete pisos, una casa de 100 metros cuadrados puede estar terminada en 4 o 5 horas.

Ecoisola

En febrero de 2016.
El vitoriano Jon Alba, de 39 años, trabajó durante quince en un estudio de arquitectura antes de fundar la empresa, especializada en aislamientos ecológicos.
5
empleados componen una 'startup' que podría ampliar la plantilla próximamente.
800
euros es el coste mínimo aproximado de aislar una casa de unos 100 metros cuadrados.

A menudo, realizar una visita a un piso implica terminar aislando todo el bloque. Las comunidades de vecinos obtienen un descuento si el proceso se lleva a cabo en varias viviendas a la vez. «Hemos aislado muchísimas casas y establecimientos en Vitoria y en otras comunidades autónomas, los jóvenes nos conocen a través de internet y los mayores por el boca a boca», celebra Alba. Ni él ni su esposa tenían experiencia empresarial, y durante un tiempo tuvieron que trabajar en casa. «El programa Gaztenpresa de Laboral Kutxa nos ayudó a valorar la viabilidad del proyecto», reconocen estos socios.

Nueva construcción

A menudo, el aislamiento de una vivienda pasa desapercibido a ojos de inquilinos y compradores, pero es muy importante. «Hay gente que al principio es escéptica, pero cambian de opinión cuando ven los resultados y que en dos o tres años pueden amortizar el gasto con el ahorro en calefacción», afirma Ordoñana, quien recuerda que el 35% de la pérdida de calor de las casas sucede a través de las fachadas.

«Cambiar las ventanas no es suficiente, el 35% de la pérdida de calor sucede en las fachadas»

El coste de este tratamiento varía en función del inmueble, pero aislar una estancia de 100 metros cuadrados puede costar entre 800 y 1.200 euros. Y lejos de lo que pudiera parecer, las viviendas antiguas de barrios como Coronación o Zaramaga no son las únicas que lo necesitan. «Hay muchas de nueva construcción con un aislamiento demasiado sencillo. De hecho en estos momentos estamos reinstalándolo en un conjunto de 170 viviendas en Salburua», revela Alba.