Corazones como puños

A la izquierda, Elena Abascal y Arantza Pinedo asesoran a Luisi Alonso sobre cómo atender a su marido, Pedro Sierra./Blanca Castillo
A la izquierda, Elena Abascal y Arantza Pinedo asesoran a Luisi Alonso sobre cómo atender a su marido, Pedro Sierra. / Blanca Castillo
Ángel Resa
ÁNGEL RESA

No siento vergüenza al confesar que he leído el reportaje de la compañera con los ojos anegados por el agua salada, vaho en la gafa y visita al baño para paliar -pocas veces mejor dicho- las rojeces cobijadas debajo de los párpados. Qué quieren, uno es sentimental y cruza los dedos para que jamás pierda la capacidad de emocionarse. De vez en cuando conviene detenerse en lo ya sabido para redescubrir verdades como corazones en forma de puños. Por ejemplo, que existe gente tan capacitada profesionalmente desde la perspectiva médica que antepone la humanidad con H mayúscula a los conocimientos adquiridos en aulas y plantas de hospital.

Recuerdo aquella tarde en que una prima del gremio me habló maravillas de un colega dedicado a facilitar el tránsito de esta vida a otra o a ninguna. El hombre, contaba mi pariente, se acostaba sobre la colcha de esa persona más allá del valle de las lágrimas que aquí en un ejercicio bendito de misericordia laica que le nacía de dentro. Acompañándola en ese trayecto sin retorno, ahorrándole sufrimientos a base de una generosidad que nada reclama a cambio, proporcionado los afectos últimos que casi podrían confundirse con los póstumos en el epílogo de la vida.

Hay tanta delicadeza en ese personal con el paciente y sus familiares, tanto cariño que no reclama contraprestaciones más allá del sueldo estipulado, tanta ética y desprendimiento puramente fraternal entre iguales... Del médico que sabe lo que tal vez preferiría ignorar. De la enfermera con una sonrisa sujetada en la comisura de los labios a la que en unas horas le afectará la pérdida única porque cada muerte le resulta singular pese a asistir en primera línea a tantos decesos...

Sanitarios de ambos sexos dedicados a que la dignidad inherente al ser humano llegue hasta el tiempo futbolístico del descuento o el alargue, según observe cada cual la botella medio llena o vacía por la mitad. Profesionales vinculados a la salud que también ejercen de psicólogos con los que se van y para quienes se quedan. Va por ellos.

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