El 45% de los concejos alaveses no cuenta con mujeres electas

Hasta 65 de los 334 concejos eligieron una presidenta en las últimas elecciones de 2017. /JESÚS ANDRADE
Hasta 65 de los 334 concejos eligieron una presidenta en las últimas elecciones de 2017. / JESÚS ANDRADE

Un estudio de Emakunde revela las motivaciones que llevan a las mujeres a participar en las asambleas y juntas de los 334 concejos, donde ocupan el 24,6% de los cargos electos

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Tradicionalmente era el padre de familia quien acudía a las asambleas de los concejos, entidades locales inferiores a los municipios que gestionan cuestiones como el alumbrado, el saneamiento y el mantenimiento de las calles. No obstante la situación ha cambiado y cada vez más mujeres se interesan por participar en la vida de sus pueblos, por lo que Emakunde ha publicado el estudio 'Participación de las mujeres en los concejos alaveses. Una aproximación a sus presencias, motivaciones y estrategias'. El informe constata que la presencia femenina sigue lejos de ser paritaria -las mujeres apenas supusieron un 24,6% de los cargos electos en las últimas elecciones- y que estas se involucran en las juntas administrativas con el deseo de conseguir mejoras para sus pueblos.

«La participación de las mujeres en política es fundamental para que hombres y mujeres tomen decisiones en igualdad», ha señalado Izaskun Landaida, directora de Emakunde. La investigación es fruto de una de las becas de Igualdad que el Instituto vasco de la Mujer otorga cada año y ha sido desarrollada por Mentxu Ramilo Araujo, Eva Martínez Hernández y Miriam Ocio Sáenz de Buruaga. «En cierto modo, la realidad de los concejos es invisible, su actividad no trasciende del pueblo y queríamos saber más sobre los cargos, las aportaciones y los obstáculos que encuentran en ellos las mujeres», ha señalado Martínez. El equipo llevó a cabo un total de 102 entrevistas en profundidad en más de 60 concejos.

«Los concejos mantienen viva la forma genuina de hacer política, es una dedicación voluntaria que quiere mejorar la vida del pueblo», ha recordado la politóloga Mentxu Ramilo. Las investigadoras examinaron los datos relativos a los seis últimos periodos electorales, entre 1997 y 2017, y descubrieron que en estos 20 años hubo 48 concejos donde nunca se escogió una mujer. «Cuadrillas como Ayala, Llanada alavesa y Vitoria son más paritarias ya que han tenido un mayor movimiento asociativo, y en el lado opuesto encontramos a la cuadrilla de Añana», han destacado.

Mujeres «de fuera»

¿Qué hizo entonces que el 20% de los concejos eligiera una presidenta en las elecciones de noviembre de 2017? El perfil de la mujer que se involucra en ellos responde a una mujer llegada recientemente al pueblo, que quiere sentirse parte de la comunidad, tiene una mujer llegada recientemente al pueblo, que quiere sentirse parte de la comunidad, tiene inquietudes y está dispuesta a tejer redes para mejorar su entorno. «Resultan elegidas porque han sido muy activas en las asambleas o quieren mejorar el pueblo para sus hijos, pero muchas llegaron a cargos por razones burocráticas», ha revelado Ramilo. De esta manera, los protocolos para la financiación instaurados en los años noventa provocaron que varias mujeres pasaran a ejercer labores de secretariado y a escribir las actas. «Es un trabajo voluntario que requiere un gran compromiso y a menudo no es reconocido, hay quienes dejan los concejos porque no pueden dedicarle suficiente tiempo», apuntan las investigadoras.

Cualquier ciudadano mayor de 18 años puede ser elegido por sus vecinos. De hecho, sólo 47 de los 334 concejos presentaron algún tipo de candidatura a la presidencia en 2017. «Este hecho aún se desconoce y hay quienes piensan que sólo puede acudir al concejo una persona por familia, nada más lejos de la realidad», ha recordado Ramilo. La llegada de las mujeres ha abierto el debate de temas culturales y educativos en los concejos. «Algunas abandonaron su participación porque se sentían cuestionadas por otros miembros de la asamblea, pero su mayor implicación y los ejemplos de otras localidades están comenzando a sentar un precedente», han resumido las investigadoras.