Viernes Santo

Una cofradía peruana se estrena en la Semana Santa vitoriana con 'El Descendimiento'

Paso de 'La Flagelación'. /Jesús Andrade
Paso de 'La Flagelación'. / Jesús Andrade

Los nazarenos del Cristo de los Milagros afincados en Vitoria confirman su fe con la reciente constitución del sexto grupo penitencial

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

A la pasión vitoriana, vivida a nuestra manera, se suma esta Semana Santa la versión hispana, más intensa y expresiva. Unos veinte peruanos afincados en Vitoria se estrenarán este viernes en la Procesión del Santo Entierro. Acompañarán al 'Descendimiento' junto a sus propios cofrades de La Cruz Enarbolada y el Descendimiento.

Animados por su activa participación en el Vía Crucis del Mundo, que se desarrolla cada sábado anterior a Semana Santa en torno a la Catedral Vieja, decidieron constituirse en cofradía y pedir permiso para acceder a la solemne marcha de Viernes Santo. Se han hecho llamar el Cristo de los Milagros, tan venerado en su Perú natal, y vestidos con túnicas color púrpura sacarán también una imagen de su Señor. Ya la mostraron, de hecho, la semana pasada en la Procesión de la Dolorosa, llevada en andas sobre un modesto altar florido, por delante de la virgen que se custodia en San Vicente.

Desde esta parroquia arrancará, a las nueve de la noche, la procesión más sentida por los vitorianos, en la que participan las seis cofradías: la Cruz Enarbolada y el Descendimiento, Nuestra Señora de la Soledad en la Vera-Cruz, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestro Señor con la Cruz a cuestas, la Santa Espina de Berrosteguieta y la recién nacida el Cristo de los Milagros.

Museo andante a pie de calle

El cortejo, con final también en San Vicente, donde se guardan la mayor parte de los catorce pasos, discurrirá por el centro peatonal. Es su trayecto después de que las hermandades se pusieran de acuerdo y renunciaran al anterior, más breve y también más cómodo para participantes y carruajes, a través de la 'almendra' medieval.

La Procesión del Santo Entierro es mucho más que fervor y devoción religiosas. Se trata también de un museo andante a pie de calle. Obras como 'La Flagelación', 'Cristo en la piedra fría', 'El Descendimiento' y, muy en especial, el 'Santo Sepulcro' conmueven al espectador por su realismo y la crudeza que transmiten las imágenes. Es la representación pública del dolor. Igual de relevantes, aunque en ocasiones desapercibidas, son la 'Cruz Enarbolada' que abre la marcha y la Santa Espina de Berrosteguieta, reliquia de 1555 conservada dentro de una urna y reconocida por la Santa Sede. La plaza de la Virgen Blanca ofrece un marco incomparable para descubrir todas estas bellezas en procesión.

Santo Entierro

'La Flagelación'.
Atribuida al 'Santero de Payueta', Mauricio Valdivielso. Ramón Goicoechea montó su carruaje. Cuando la talla pasaba por la antigua cárcel de la calle La Paz, un reo era liberado.
El 'Santo Sepulcro'.
De metal bañado en plata, de Jerónimo Ullíbarri, 'El platero de Dios'. Es, posiblemente, el paso más admirado.
Cánticos.
Bertso a 'El Cristo en la piedra fría' y posterior saeta al Cristo Crucificado, ambos en las escalinatas de San Miguel, y nueva saeta a La Soledad en la calle La Paz, frente al hospital de Santiago.
El 'Santo Sepulcro' se custodia en San Vicente.
El 'Santo Sepulcro' se custodia en San Vicente. / Blanca Castillo