Circuncerrar

Es preferible mantener la barrera ferroviaria sin soterrar, para proteger el Sur de la ciudad de la especulación

La vía del ferrocarril a su paso por Vitoria. /Igor Aizpuru
La vía del ferrocarril a su paso por Vitoria. / Igor Aizpuru
Ramón Loza Lengaran
RAMÓN LOZA LENGARAN

Desde que yo recuerde al menos, Vitoria ha sido un clásico del urbanismo didáctico. Se la ponía de ejemplo por su capacidad de acomodarse a una colina de forma orgánica, casi vitrubiana. También por cómo su expansión hacia el Sur había sido motivada, y luego detenida, por el ferrocarril.

Sobre el valor estructural de la ciudad antigua, muy por encima del de su caserío, se ha escrito mucho. Llegándose incluso a solicitar el derribo de las edificaciones, salvo las nobles, pero manteniendo el entramado de calles y cantones. Sobre la paralización del Sur se ha insistido una y otra vez en la necesidad de eliminar la barrera del tren, soterrándolo.

La decisión de la ciudad, de no sólo no derribar lo 'viejo' sino incluso rehabilitarlo, ya se ve a dónde ha conducido. Respecto a la eliminación de la barrera férrea, tanto ha ido el cántaro a la fuente que, al final, parece que se va a conseguir. El problema es cuándo. Y no lo digo pensando en un cuándo futuro sino en el cuándo presente. Cuando ya no hace falta, cuando puede ser incluso contraproducente.

Hace tiempo que Vitoria ha calado de forma más que suficiente el muro del ferrocarril. En la actualidad, prácticamente no hay un solo lugar por donde se debiera atravesarlo, peatones o automóviles, que no esté habilitado para ello. Si, ahora, se insiste en hacerlo desaparecer no es por necesidad sino por negocio. Aunque la idea mercantilista de anteriores alcaldías parece superada y no parece que se vaya a especular, o poco, con los terrenos liberados, es evidente que el Sur es hoy ya una posibilidad excelente de negocio inmobiliario y que, sin el tren, lo sería aún más.

Por eso opiné, y ahora insisto, que es preferible mantener la barrera, a modo de elemento disuasorio y protector del Sur. Puede parecer absurdo pero no veo inconveniente en que la alta velocidad vaya por debajo y los trenes de cercanías por encima, frecuentes y con paradas en los barrios. Una vez que se perdió la oportunidad de llevar el tranvía por donde era lógico, por lo menos, el corredor actual serviría para algo. Dicho queda.

Cuando se decidió sacar, por fin, la N-1 de Vitoria, mucho antes de que ésta se convirtiera en A-1 y se alejara de la ciudad, al otro lado del río incluso, pareció una medida muy acertada. El tráfico dejaba de atravesar Vitoria, se establecía un canal de comunicación rápido Este-Oeste y, de paso, se daba servicio a los nuevos barrios que se planearon entre ella y el Zadorra. Un plan perfecto. Todos satisfechos con nuestra idea de haber hecho algo para circunvalar Vitoria-Gasteiz.

América Latina

Lo malo es que lo que se hizo ha pasado de ser un modo de circunvalar la ciudad a una forma de 'circuncerrarla'. En estos momentos se puede decir que la situación de las barriadas del Norte respecto a la Vitoria original es similar a la que produjo el tren respecto al Sur. Se empiezan a escuchar voces. Los vecinos que viven al otro lado se sienten 'circuncerrados' por la circunvalación.

El problema es que, con tantos dimes y diretes, con tantas vueltas y revueltas sobre el soterramiento del ferrocarril, sobre la estación intermodal, sobre las grandes salidas de evacuación del alcantarillado al canal emisor, etc. la posibilidad que hubiera sido más lógica, enterrar la circunvalación para coser la ciudad por el Norte, no se hizo. Y ahora da la impresión -no soy técnico, pero estoy atento a lo que se dice- que va a ser muy complicado evitar si quiera el cruce fundamental de América Latina. Y, lo mismo hacer desaparecer las demás rotondas, o liberar el corredor de la enorme carga de circulación que soporta.

No me gusta tirar la piedra cuando sé que no sirve de nada el hacerlo. Estoy hablando a... iba a decir a toro pasado, pero no lo digo; estoy hablando cuando las cosas ya han sido, o van a ser de manera inevitable, y es un poco decir por decir, pero hay algo que se me queda aún en el tintero y no me lo guardo.

Las ciudades, caso de Vitoria, deben ser gobernadas, fundamentalmente, en modo de gestión técnica y administrativa. Sus elementos básicos, llámense en este caso infraestructuras, deben diseñarse con visión global, técnica, con más anticipación y con más consenso de futuro. Es decir, con la seguridad de que lo que se decide es correcto y no va a dejar de respetarlo nadie que pase por la Alcaldía. Ni mucho menos tomar decisiones, como en el caso del tranvía, una institución absolutamente ajena a su funcionamiento.

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