Capturados por la fotografía

El fotógrafo Eugenio Recuenco, autor de la muestra '365º'. /Igor Aizpuru
El fotógrafo Eugenio Recuenco, autor de la muestra '365º'. / Igor Aizpuru

Eugenio Recuenco lleva al centro de exposiciones Fundación Vital una impresionante colección que sumerge al público entre 366 imágenes

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

Si la mirada personal de Javier Fesser ha dejado en el cine sentencias como «un P. Tinto viaja con su propia energía», la visión artística de Eugenio Recuenco -tampoco exenta de cierto surrealismo- ha querido dejar a cada una de sus 366 fotografías una luz también propia. Y lo ha hecho en un doble sentido: cada imagen impresa en tela «con calidad de museo» tiene su propia intensidad de retroiluminación y, también, su propia personalidad que la hace singular.

Sin embargo, lo que atrapa de inmediato al espectador en el centro de exposiciones Fundación Vital tiene mucho que ver con el diseño expositivo de Fernando Martínez de Viñaspre. «Hemos conversado y visto cómo el concepto se adaptaría a la sala» para crear «una exposición más inmersiva», sólo iluminada con las cajas de luz, explicaba el fotógrafo.

La exposición

'365º'.
366 imágenes, asociadas a los días de un año bisiesto.
Temáticas.
Desde lo lúdico a lo alegórico, recorre el siglo XX, el cine, la pintura, la naturaleza, las religiones, el circo o la música.
El autor.
Eugenio Recuenco (Madrid, mayo de 1968).
Comisariado.
María Toral.
Diseño.
Fernando Martínez de Viñaspre.
Fechas.
Fundación Vital (Postas, 13-15). Hasta el 30 de junio .

Y lo cierto es que el público se ve rodeado, capturado por las imágenes en uno de los montajes más impresionantes que se han desarrollado en todo Euskadi. Recuenco -que anteayer cumplió 51 años- describía la propuesta como «una visión subjetiva del mundo que me ha tocado vivir», con elementos de «los 50 años que llevo caminando por la Tierra, más lo que me han contado». Esa «herencia» es la que ha plasmado durante ocho años de trabajo en una imagen por cada jornada de un año bisiesto.

Aunque el fotógrafo defiende «que cada uno se pare, deambule y pueda conectarlas según su experiencia», también ha establecido en las fotos el juego de buscar aniversarios o cumpleaños en las fechas que de manera más o menos explícita están en cada una de las piezas. Por ejemplo, el 8 de mayo incluye al propio fotógrafo en primer plano, ataviado y maquillado como 'El caballero de la mano en el pecho'.

Del arte a la sorpresa

Pero la referencia a El Greco no es la única que remite al arte. En una zona de la sala, Frida Khalo, Dalí, Magritte, Mondrian, Da Vinci, Goya, Van Eyck o Van Gogh -en una combinación de su autorretrato y 'La habitación de Arlés'- aparecen como iconos de la plástica. También hay un área donde el fotógrafo de moda -y confeso admirador de Annie Leibovitz- recorre el siglo XX «casi de forma lineal», con la Primera Guerra Mundial, la Revolución Soviética, el nacimiento de la reina Isabel II de Inglaterra, la Guerra Fría -con un muro berlinés y las faldas de Marilyn-, el sueño americano roto, la muerte de Lady Di o su relación con el príncipe Carlos, con Margaret Thetcher o el despegue del Apolo XI a la luna como si fuera una salida de avión desde Florida, con un astronauta en la sala de embarque.

También hay una zona dedicada al cine, con 'Nosferatu', 'La Guerra de las Galaxias' o Buster Keaton, así como un área de instrumentos musicales, circo o danza. No faltan los juegos como el dominó o el ajedrez, ni tampoco una mirada a la explotación de la fauna por el hombre o a la relación del ser humano con el medio ambiente.

Pese a haber disparado con una cámara digital, Recuenco describe su labor como la de «un fotógrafo analógico», con un cuidado por la planificación de cada instantánea, un concepto artesanal y un uso de la tecnología actual que depende de la necesidad de cada foto. Por ejemplo, hay una serie de juegos visuales y trampantojos -donde se intensifica lo lúdico que impregna toda la propuesta- donde se han impreso fotos para crear la escenografía.

O se ha simulado un espejo con unas tiras de cinta aislante negra y dos sofás blancos con dos modelos en cada uno para aparentar un reflejo, con más ingenio visual que tecnología o post producción. Igual que aquella donde una mujer levanta una cortina con el aspirador y aparece un gran 29 de febrero.

Las originales fotografías, impresas en tela, están retroiluminadas con las únicas luces de la sala Inmersión del espectador