La calle Leza estrena bidegorri y una gran 'isla' peatonal sobre la calzada

Las sillas y bancos colocados en la zona peatonal./I. C.
Las sillas y bancos colocados en la zona peatonal. / I. C.

La arteria de Mariturri pierde dos de sus tres carriles de tráfico e incorpora un paso de cebra cerca del colegio

Iosu Cueto
IOSU CUETO

La calle Leza se incorpora al listado de arterias de la ciudad que restan espacio al coche para dárselo al peatón. En este caso, la vía ha perdido dos de sus tres carriles de tráfico y, al mismo tiempo, ha estrenado un carril bici bidireccional y una amplia 'isla' peatonal ubicada junto a la entrada del colegio Mariturri pintada sobre la carretera. Los cambios también han llegado a los aparcamientos, algunos de los cuales se han desplazado a la mitad de la calzada para hacer hueco al carril bici.

La reforma de la calle, en la que el Ayuntamiento ha invertido 54.034 euros y que la empresa Balgorza ha realizado durante dos meses, también ha incluido un paso de peatones que la AMPA (asociación de padres y madres) del colegio Mariturri había reclamado sin éxito desde que el centro se inauguró en abril de 2016. Eso sí, el paso de cebra no está justo en la puerta del colegio sino desplazado unos metros porque, según indicó en su día el concejal de Espacio Público, Iñaki Prusilla, pintarlo frente a la entrada podría suponer «un problema para la seguridad de los escolares».

Polémica

La zona ha estrenado un carril con líneas amarillas que podría señalizarse en breve como parking 'exprés' -máximo de 15 minutos-. Los operarios también han colocado mobiliario urbano con papeleras, sillas, bancos y aparcabicis. Muchos se concentran en la plaza habilitada en la calzada, que está delimitada con bolardos.

Esta fórmula, asequible para el Ayuntamiento porque no implica la construcción de una acera, generó una gran polémica vecinal cuando se utilizó por primera vez en 2016 en la calle Argentina, junto al centro escolar San Viator. El diseño elegido también afectó a los aparcamientos de la misma forma que en la calle Leza, que se reubicaron en la mitad de la calzada para habilitar un bidegorri. Aunque al principio esta reordenación generó numerosas críticas e incluso una recogida de firmas, la solución se repitió en calles cercanas como San Viator o Chile.