Borrar tatuajes y empezar una nueva vida

Santi Ramírez, tatuador, trabaja con una máquina especializada en borrado. / Iosu Onandia

Tattoo Tabú elimina dibujos de manos y cara a personas que lo piden por seguir un proceso de reinserción social o laboral

IERA AGOTE

«Vamos a eliminar tatuajes que puedan resultar estigmatizantes a personas que se encuentran en proceso de integración sociolaboral y que son atendidas por Sidálava». Este es el nuevo proyecto social en el que se ha zambullido Santi Ramírez, responsable del estudio Tattoo Tabú de Vitoria, en colaboración con la Comisión Anti Sida.

La idea nació del propio Santi. Según cuenta a EL CORREO, suele realizar cada año una obra social y, en esta ocasión, tras adquirir la máquina de eliminación de tatuajes, lo tuvo claro. «Un amigo mío trabaja en la Comisión Anti Sida y un día salió el tema de lo que pueden limitar los 'tattoos' a personas que se están reinsertando. Días después, le comenté mi idea y le gustó mucho», recuerda. El tatuador pensó en un proyecto para eliminar gratuitamente los dibujos permanentes y visibles de cara y manos a personas que atiende la asociación y que busquen trabajo. «La idea es que les vayan mejor las cosas, encuentren trabajo y no estén marcados», cuenta.

Los tatuajes que desde Tattoo Tabú eliminarán son los llamados 'talegueros', esos que están hechos a mano, como antaño, cuando no existían las maquinas de tatuar. «En las cárceles y en lugares donde no tienen facilidad para tatuarse, la gente se lo hace a mano y quedan muy chapuceros», explica Santi. En el proyecto darán prioridad a los dibujos que se encuentren en el rostro y en las manos, los que puedan limitar más la incorporación al mundo laboral.

Rocío Vitero, coordinadora de Sidálava, aún está sorprendida con la iniciativa de Santi. «Es una propuesta muy positiva, nos asombra que gente desde el ámbito privado realice estos actos», admite. Educadoras y profesionales que trabajan en atención directa ya le habían comentado las limitaciones que provocan los tatuajes al generar «estereotipos que marcan a la gente», afirma. «Hay personas a las que les da vergüenza sacar las manos para entregar un curriculum o firmar un papel en el banco. Les da miedo que les pregunten por el significado de los dibujos», describe. En estos momentos, Santi y la Comisión Anti Sida de Álava se encuentran en plena selección de personas que cumplan los requisitos de cuidar adecuadamente el tatuaje durante el proceso de eliminación y de poder acudir a las citas que se les marquen desde el salón, ubicado en la plaza Pepe Ubis. «Ya hay más de 25 interesados, entre todos ellos elegiremos a los cuatro o cinco que se beneficiarán del tratamiento», detalla.

Proceso de un año

Pero la eliminación de los tatuajes no es tan sencilla como realizarse uno. El proceso puede prolongarse hasta un año, siempre en función del estado en el que se encuentre el grabado. «Se necesitan un mínimo de seis sesiones, y entre una y otra hay que esperar un mes», aclara Santi.

Pero, ¿cómo es posible eliminar un tatuaje por completo? La máquina que se utiliza para el tratamiento «actúa contra las partículas de tinta. Cuando uno se realiza un 'tattoo', la tinta se queda fija y no viaja por el cuerpo. Esta máquina va rompiendo las partículas de tinta en trocitos más pequeños hasta que el cuerpo es capaz de absorberlos y eliminarlos a través del sistema linfático», expone el tatuador. Es por ello que para la eliminación total hay que ser paciente.

«Antes se solía realizar un tatuaje más grande encima del que se quería eliminar, generalmente más oscuro que el anterior, y aunque en otras partes del cuerpo puede quedar bien, en estos casos la solución es eliminarlo», afirma Santi. Lo que está claro es que la famosa frase de que un tatuaje es para toda la vida ya es cosa del pasado.

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