Ascenso al Everest sin salir del Gorbea para ayudar a Janire

Janire, con familiares y amigas, ayer en el Gorbea./l. retuerto
Janire, con familiares y amigas, ayer en el Gorbea. / l. retuerto

Aitor Costa completa once subidas al monte en una acción solidaria para comprar una silla de ruedas a la joven con tetraparexia espástica

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

Aitor Costa consiguió este domingo su reto. Coronó su Everest particular, la cima del monte Gorbea por undécima vez. Con las once ascensiones seguidas (desde la zona de las canteras hasta la cruz, unos 800 metros), al pico alavés recorrió el equivalente a los más de 8.800 metros de la cima del mundo, el mítico monte del Himalaya. La aventura del montañero no responde a una ventolera de un aficionado sino a una misión solidaria, la de ayudar a Janire, una joven vitoriana que sufre tetraparexia espástica. Esta enfermedad la hace depender de una silla de ruedas cuyo precio oscila entre los 15.000 y los 18.000 euros.

Aitor se enteró de la dolencia y las necesidades de Janire a través del padre de la chica, al que conocía del trabajo, y se le ocurrió plantear este reto solidario. Fue hace ya varios meses cuando se puso en marcha la iniciativa. Mientras se preparaba para el exigente reto, buscó a través de Facebook aficionados para que le acompañaran en las subidas, y los padres de la chica comenzaron a vender camisetas para llevarlas en la ascensión. «La idea es conseguir una marea rosa en el Gorbea», explicaba en aquel momento la madre de Janire, Leyre Retuerto.

El apoyo se fue extendiendo y gracias a los voluntarios de Montes Solidarios, Janire también pudo alcanzar este domingo la cima del monte, de 1.481 metros de altitud. «Cuando ha llegado arriba estaba encantada. Incluso decía que quería volver a hacerlo. Ha disfrutado muchísimo», relataba Leyre con notable satisfacción.

Su alegría era doble. Por un lado, por ver feliz a su hija y por otro, por la colaboración de los voluntarios y de Aitor. «Estamos muy, muy agradecidos», indicaba mientras él afrontaba su última subida y prometía darle «un abrazo tremendo cuando nos juntemos».

«Darle visibilidad»

De forma paralela a la ascensión, en Gopegi se organizaron distintas actividades para que quien lo deseara contribuyera con el objetivo de financiar una parte de la silla de ruedas. «No hemos mirado todavía el tema del dinero», advertía Leyre Retuerto, «pero lo importante es que se le ha dado visibilidad a tema». Porque desde el primer momento «sabíamos que no iba a llegar para sufragar todo el gasto», aunque «toda la ayuda es importante», agradecía tras vivir intensamente una jornada «muy emocionante».

Cumplido este primer reto, los padres de la joven Janire ya están pensando en otras iniciativas para contar con más dinero de cara a la compra de la silla para su hija.

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