El Araba Classic Club reivindica mayor protección para los coches clásicos en su 25 cumpleaños

Algunos de los vehículos clásicos que se podrán ver hoy en la Avenida del Cantábrico. /E. C.
Algunos de los vehículos clásicos que se podrán ver hoy en la Avenida del Cantábrico. / E. C.

El programa del aniversario incluye una concentración de vehículos, castillos hinchables, música y la actuación de Swingvergüenzas

Sergio Carracedo
SERGIO CARRACEDO

Un Ford T, el primer vehículo que se produjo en serie y asequible para los propios trabajadores, un Ferrari Mondial de los 70, un Moon de los que apenas quedan 120 en el mundo y que fue traído a Vitoria desde un museo de Texas, deportivos, clásicos populares y hasta camiones antiguos convertirán la Avenida del Cantábrico en un museo del motor del siglo pasado. El Araba Classic Club celebra este domingo su 25 cumpleaños con una concentración de vehículos clásicos, con actividades para todas las edades y con una reivindicación: «proteger estos coches ya que son parte de nuestro patrimonio».

Este club, el más grande de Álava y el más veterano de los vinculados a los clásicos, comenzó con 25 socios y hoy supera los 300. Tras pasar por distintas sedes, cuentan en la actualidad con un pabellón de 1.250 metros cuadrados en la avenida del Cantábrico 16, donde hoy se juntarán automóviles históricos de distintas marcas y épocas de los asociados y de los aficionados que acudan con sus joyas. Después de un cuarto de siglo de vida el club ha desarrollado actividades de todo tipo como salidas, exposiciones e innumerables cabalgatas de Reyes. Esa experiencia la aplicarán hoy en un programa que comienza a las 10.30 horas con la concentración de vehículos que dará paso a la apertura de puertas (11.00 horas), a los castillos hinchables y a la actuación de Swingvergüenzas (13.30), paca acabar con la comida y los sorteos (14.30).

El programa

10.30 horas.
Concentración de vehículos
11.00
Apertura de puertas
11.30
Castillo hinchable
13.30
Actuación de Swingvergüenzas
14.30
Comida y sorteos

La nueva directiva, que ya lleva unos años al frente, ha tomado el relevo de los fundadores con la misma aspiración de «mantener viva la cultura y la pasión por el vehículo clásico y ponerlos en valor ahora que están demonizados los que funcionan con combustibles fósiles». En este sentido, tanto el presidente Ibai Resines, como Iñigo Ochoa, miembro de la dirección, recuerdan que «hay una lucha abierta contra los vehículos en general y los clásicos siempre salen perjudicados. Son vehículos que cuesta mantener y cada vez hay más trabas», denuncian. «Queremos tratar de preservar el patrimonio que supone el automóvil, y más en Vitoria, donde debería estar mejor considerado, ya que es uno de los motores de la ciudad», destacan. «Deberíamos ser más consecuentes», indican al tiempo que piden una «legislación que los ampare, los diferencie y los proteja».