El Araba Classic Club se engalana en sus bodas de plata

Coches relucientes y flashes, en la avenida del Cantábrico. /Ainhoa Górriz.
Coches relucientes y flashes, en la avenida del Cantábrico. / Ainhoa Górriz.

El colectivo espera cerrar en breve el acuerdo con el Ayuntamiento de Vitoria para el traslado a su sede de dos camiones antiguos de Bomberos y el 'coche del alcalde' de 1963

Sergio Carracedo
SERGIO CARRACEDO

Si de normal los vehículos del Araba Classic Club brillan, este domingo han tenido un lustre especial en el engalanado local que la asociación tiene en la avenida del Cantábrico de Vitoria. Dosis extra de pulimento y esmerado frotado para un día especial, el de las bodas de plata en las que no faltó de nada. Música, espectáculo, comida, diversión para todas las edades y buena compañía, la de los aficionados a los coches clásicos que arroparon al club de este tipo más grande y veterano de la provincia.

Las mimadas joyas rodantes llegaron de buena mañana para deleitar a los amantes del motor que se acercaron hasta la sede del club. Las conversaciones giraron en torno a las características de los automóviles, motos y camiones expuestos, pero también de temas que preocupan a los propietarios de estas «piezas de nuestro patrimonio». «Son vehículos que se usan de forma muy esporádica. Hay gente que los mueve, dos o tres veces al año, por lo que poner trabas a estos coches no es razonable», explicaba Ibai Resines, presidente del club, en referencia a las restricciones de tráfico que se imponen en las grandes ciudades y que «llegará también a Vitoria, por lo que hay que empezar a trabajar desde ya», animaba Íñigo Ochoa, miembro de la directiva.

«Contaminan más, pero lo que hay que tener en cuenta es su uso. Nosotros como club perseguimos una legislación que los ampare, los diferencie y los proteja. Hay que protegerlos porque son muy vulnerables. Los impuestos, las restricciones y las ITVs obligan a deshacernos de patrimonio». De hecho, con la medida de quitar la bonificación del 95% del impuesto municipal de circulación a los coches clásicos «muchos acabaron en los desguaces, otros se dieron de baja y algunos cambiaron su empadronamiento a otros municipios para evitar el gasto», explican.

No es una afición de ricos

«Hay que desterrar la idea de que es una afición de ricos. Hay gente humilde que quiere conservar el vehículo de su abuelo, el de su padre o su primer coche» destacan. Las principales dificultades que se encuentra el aficionado son «guardar el vehículo y mantenerlo, más aún con las trabas en la ITV, ya que las pruebas son iguales para un coche de 2 años que para el que tiene 100», remarcan. Aunque, «los cambios en las exenciones no hacen ningún favor a conservar este patrimonio. No somos millonarios, sólo nos gusta salir con nuestros cacharros viejos. En nuestras salidas adelantamos a miles de bicis que valen más que nuestros viejos coches», indican.

Tanto Ochoa como Resines coinciden en que un clásico genera sin sacarlo del garaje «cerca de 500 euros en gastos, alguno para salir sólo en la cabalgata de Reyes». Por ello agradecen que el Ayuntamiento les bonifique un 95 % el impuesto de circulación a los propietarios que pertenezcan a un club de clásicos. «Que sigan en esa línea y cuenten con nuestro apoyo», verbalizaron, al tiempo que destacaron que «es un punto clave para poder preservarlos».

La cesión municipal

En esta buena sintonía, recordaron que el pasado otoño el Ayuntamiento de Vitoria cedió el cuidado de tres vehículos históricos al Araba Classic Club. En concreto se trata de un camión escalera de Bomberos, el Magirus Deutz VI-25536, matriculado en 1969, un segundo camión de Bomberos, un Magirus VI-811, matriculado hacia 1927 y un turismo, un Austin Princess VI-13103, de 1963, conocido como el coche del alcalde y que tiene la peculiaridad de que «tiene motor Rolls Royce».

El pasado diciembre el Consistorio anunciaba que «la falta de uso les puede llevar a estos vehículos a una situación de deterioro, por lo que creemos que el traslado es lo mejor para su conservación, de tal manera que puedan ser expuestos o utilizados en eventos tanto por parte del Ayuntamiento como de la Asociación. Nosotros seguiremos manteniendo la titularidad de los vehículos, aunque el Araba Classic Club se encargará de cuidarlos en las mejores condiciones, dándoles la vistosidad que merecen y manteniendo su valor histórico», explicó en su momento el concejal de Seguridad Ciudadana Carlos Zapatero.

Sin embargo, transcurridos ocho meses, «siguen guardados en las dependencias de Policía Local y de Bomberos de Aguirrelanda, mientras que hay camiones nuevos que están en la calle para que los viejos estén a cubierto», informan. «No nos terminamos de juntar con el anterior concejal de Seguridad Ciudadana para firmar el contrato de cesión, así que esperamos hacerlo con la actual edil». «Ya que se ha conseguido conservarlos sería conveniente poder hacerlo en las mejores condiciones, porque al final están en zonas de trabajo. Con ello, le quitamos al Ayuntamiento tres trastos de Aguirrelanda para que la gente pueda verlos. El coche del alcalde lo han visto sólo los mayores, cuando era coche oficial», explican.

Mientras tanto, los más de 300 socios del Araba seguirán dando brillo a sus clásicos y a la cultura del motor en un Territorio muy ligado a esta industria.