La aparición de mildiu y botrytis preocupa a los productores de txakoli alavés

Las viñas de txakoli requieren constantes cuidados este año para hacer frente al mildiu. /Sandra Espinosa
Las viñas de txakoli requieren constantes cuidados este año para hacer frente al mildiu. / Sandra Espinosa

La Denominación de Origen espera una «buena» cosecha, cuya tarea empezará en las fechas habituales, en torno al puente del Pilar

MARTA PECIÑA

La humedad sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación de los productores de txakoli alavés, que han visto cómo en los últimos meses ha proliferado la aparición de mildiu y botrytis en algunas fincas. Las lluvias han protagonizado casi todo el año agrícola y ocasionado más de un quebradero de cabeza a los viticultores ayaleses, que han tenido que intensificar los tratamientos preventivos contra el mildiu, un hongo que ataca a las hojas y al fruto, y la botrytis, que provoca la podredumbre de las uvas.

«Hemos tenido algunos problemas puntuales de mildiu súper agresivo que para algunas fincas ha supuesto fuertes pérdidas de producción en nuestros viñedos, pero la situación sanitaria es buena», explicó ayer Josean Merino, gerente de la Denominación de Origen Arabako Txakolina. También la botrytis tiene preocupados a los productores. «Seguiremos observando la evolución atmosférica en las próximas semanas», sostienen.

Detalles

La plaga.
El mildiu ha atacado algunas fincas de txakoli, aunque el estado general de la uva es bueno. Se espera una buena cosecha.
Premios.
London Wine Competition ha destacado dos txakolis de Astobiza y Singapore Awards 2018, el Eukeni 2017.

Pese a estas dificultades, los txakolineros mantienen la confianza en un cosecha abundante y de calidad. «Todo depende de septiembre», añadió Merino, que mostró su esperanza en que «no se mantenga el frío que está haciendo por las noches porque eso nos ocasionaría nuevos problemas». Los txakolineros confían en que se recuperen los niveles de producción que se vieron seriamente afectados el año pasado por una helada tardía en abril. Aquella provocó un descenso del 43% en la cantidad de uva recogida, que pasó del récord de 2016, con 659.126 kilos, a los 373.024 del año siguiente. Sin querer arriesgar, Merino aseguró que «la cantidad puede estar en buenos guarismos, aunque ahora no queremos especular con porcentajes, pero estamos bastante optimistas». Sobre la recogida, se espera iniciar los trabajos en el campo hacia el 10 de octubre, coincidiendo con el puente del Pilar. Se trata de las fechas habituales en la comarca de Ayala.

Vinos reconocidos

En otro orden de cosas, los caldos producidos en el territorio siguen recibiendo el reconocimiento internacional. Los dos últimos galardones han sido para las bodegas Astobiza, de Okondo y Artomaña, de Amurrio. En el primer caso, los txakolis Malkoa y Astobiza se han situado entre los nueve mejores vinos de valor de 2018. Se trata de un premio de London Wine Competition, que ha limitado su listado a ese número de caldos con solo dos txakolis entre ellos. Se tiene en cuenta el nivel de valor según su costo.

Este reconocimiento «supone un fuerte espaldarazo a los esfuerzos de esta bodega por posicionarse en el mercado británico y ganar posicionamiento en el resto del mundo, como por ejemplo en Japón, Canadá y México», explicó Merino. Del txakoli Malkoa, los expertos valoran que «tiene una vida mucho más larga en una botella que cualquier otro vino producido en esta bodega», mientras que recomiendan Astobiza por «su equilibrio perfecto en la boca y un final duradero».

Por su parte, la bodega Artomaña Txakolina, situada en Amurrio, ha logrado una nueva medalla de oro con su txakoli Eukeni 2017 en el concurso de vinos Singapore Awards 2018.

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