Amurrio avanza en la creación del primer parque agrario

Delika está integrada en el Valle de Arrastaria, donde la agricultura se adaptará al cambio climático. /SANDRA ESPINOSA
Delika está integrada en el Valle de Arrastaria, donde la agricultura se adaptará al cambio climático. / SANDRA ESPINOSA

El proyecto 'Arrastaria Resiliente' pretende frenar la falta de rentabilidad de los cultivos y garantizar la supervivencia del Valle

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

El Ayuntamiento de Amurrio ha terminado un trabajo para poner en marcha el primer parque agrario vasco en el Valle de Arrastaria, integrado por Delika, Aloria, Tertanga y Artomaña capaz de hacer frente al cambio climático. El proyecto arrancó en 2018 gracias a una subvención de 30.000 euros de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Transición Ecológica.

La tarea ha contado con la colaboración de los vecinos que aspiran a mejorar la adaptación de los cultivos actuales (dedicados sobre todo a pastos) de manera que se reduzca el impacto del cambio climático. La manera de hacerlo será mejorando la adaptación de los cultivos al nuevo escenario para que se mantenga una producción amenazada por el aumento de heladas, inundaciones y sequías. De esta manera, se garantizará la pervivencia de las explotaciones y su relevo generacional.

Las propuestas que baraja el estudio incluyen la rotación de cultivos, la introducción de nuevas formas de manejo y la lucha biológica contra las plagas. Los terrenos del valle Arrastaria están integrados en la red Natura 2000 por su valor paisajístico como zona agroganadera y de campiña y en el catálogo Paisaje Singular y Sobresaliente del Gobierno vasco y de la Diputación.

Paliar el retroceso

Lo cierto es que el estudio reconoce el «retroceso del sector primario en Arrastaria» pese a que los recursos naturales tienen un gran potencial. Por eso propone adoptar medidas que mitiguen el cambio climático y favorezcan el desarrollo local teniendo en cuenta el ahorro de agua y energía. También sugiere un aumento de la biodiversidad y de la materia orgánica del suelo de manera que las explotaciones puedan hacer frente a los episodios extremos. La diversificación de los cultivos y la transformación de los productos también pueden convertirse en un nuevo recurso para el parque agrario. El trabajo también sugiere identificar especies silvestres y variedades locales que sean de interés para el consumo humano.

La zona debería quedar blindada a los crecimientos urbanos e industriales y su adaptación dependerá en gran medida de la participación ciudadana. Todo el proceso necesita también de la mejora del autogobierno local, de manera que las políticas públicas permitan desarrollar nuevas herramientas de gestión y desarrollo del sector primario para lograr los objetivos de rentabilidad y mejora que se persiguen.

El Ayuntamiento de Amurrio ya ha mostrado su intención de desarrollar las medidas propuestas por el estudio, que se ha realizado durante un año y acaba de finalizar. En el trabajo, se propone elaborar un plan de gestión participativo del parque agrario en el que se definen las líneas estratégicas, los programas y acciones concretas.